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La
Energía de los Alimentos Este mundo es un milagroso misterio y nos corresponde a nosotros descifrarlo, hacer consciente lo oculto, descubrir el sentido y el significado de lo que nos rodea. Vamos a entender un poco más sobre los alimentos, no sólo desde la ya conocida hasta la saciedad, química de los nutrientes, ni tampoco desde la energía que puedan aportarnos en calorías o kilojulios, sino desde la sabiduría milenaria de la naturaleza que ha sabido recoger la Medicina Tradicional China. A cada uno de los cinco elementos o cinco movimientos, Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua corresponden 5 sabores, el exceso o defecto de estos, puede desequilibrar los órganos y vísceras a los que pertenecen.
Además de por su color y sabor podemos determinar la naturaleza de los alimentos por el calor o energía yang que nos aportan o al contrario por su capacidad dispersante frio o INN. Los alimentos de origen animal, carnes, huevos, quesos curados, pescados son de naturaleza Yang, los que mas la caza y carnes rojas. Los más suaves o INN los pescados y mariscos. En el grupo de los vegetales los mas yang serían las legumbres, cereales, gramineas y frutos secos. Las más INN son las frutas tropicales acuosas y dulces. Los zumos de frutas, alcohol, azúcar e infusiones son muy INN y capaces de dispersar la energía, si abusamos de ellos es muy probable que lleguemos a un desequilibrio acusado, como la pérdida de energía y concentración afectando al sistema nervioso. El ginseng, ajo, miso y café tienen naturaleza yang concentran calor y energía. Podemos equilibrarnos con los alimentos que tomamos, o tratar dietéticamente la patología que nos afecte en un momento dado así como contrarestar los efectos de agentes externos, frío, calor, etc.. Por ejemplo en verano nos apetecerán zumos de frutas, ensaladas y verduras. Evitaremos alimentos calientes con mucha grasa o mucha proteína, nuestro instinto natural nos llevará al equilibrio. La concentración mental la aportarán los cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, tomaremos éstas moderadamente, y evitaremos azúcar, alcohol y alimentos congelados. Para favorecer la actividad física comeremos proteínas animales y verdura de hoja
ancha. cereales, y legumbres y evitaremos grasa y exceso de sal. Lola C. Pineiros |