El Arte Espiritual Andino
Herramienta poderosa para el desarrollo personal

Mª Anna Osann


Sabemos que todo el mundo es energía. Sin embargo, hemos perdido la capacidad de percibirla y de manejarla. La tradición espiritual andina nos ofrece una serie de ejercicios eficientes que nos vuelven a conectar con el mundo energético.
Enseñamos aquí el primer paso para desarrollar nuestro cuerpo energético, ya que sigue creciendo el interés en el tema de las tradiciones espirituales andinas. Y sin viajar al Perú, nos podemos acercar a esa tradición fascinante.
Los Incas eran una nación de alta cultura espiritual y de igual poder mundano. Su imperio se extendía más allá de los países andinos actuales hasta Chile y el norte de Argentina y tenía muchos millones de habitantes cuando llegaron los conquistadores españoles.
La tradición espiritual de los Incas ha sobrevivido hasta hoy en día, guardada por los maestros chamanes y místicos de Q'eros, pueblo que vive a 4000 m. de altura en una zona de acceso difícil, en la región central andina del Perú. Ese pueblo y sus conocimientos ancestrales han sido redescubiertos por el antropólogo Oscar Núñez del Prado en 1960. Su hijo, también antropólogo de la Universidad de Cuzco, siguió investigando esa cultura, y poco a poco, su búsqueda científica se convirtió en su camino espiritual.
Transmitió las enseñanzas a Elizabeth Jenkins, que describe sus experiencias en el Perú y el proceso de la Gran Iniciación en su libro "Iniciación en el Corazón de los Andes"
También Joan Parisi Wilcox nos proporciona una visión amplia de la tradición en su libro "Los Guardianes del Conocimiento" (Ed. B,).
Se considera sumamente importante el proceso de apertura de los conocimientos antiguos para los buscadores serios. Según la profecía andina nos encontramos en un período de transición importantísimo, en el que la humanidad va a dar un paso espiritual significativo para recuperar la armonía del planeta, preparando así el Retorno del Inca.
El Arte Espiritual Inca contemporáneo proviene de una tradición eminentemente práctica que se dedica al desarrollo de nuestro cuerpo energético. Nos enseña una serie de ejercicios y prácticas domésticas sumamente eficaces para el desarrollo personal.
Lo esencial es el trabajo con la energía viva. Todo el universo es energía viva, y todos nosotros somos energía viva. En la tradición andina no existen energías ni "positivas" ni "negativas", sino que se clasifica la energía según su calidad vibracional. La energía refinada (llamada sami en quechua, el idioma de los Inca, que hoy en día aún es el habla del pueblo indígeno andino) es la esencia pura y divina que nos proporciona el universo y que llevamos todos dentro de nosotros. La energía pesada (jucha) está cargada con miedos, penas, dolores, rabia y conflictos sin resolver. Hasta cierto grado, todos llevamos la energía pesada nuestra y nos sentimos afectados por la de los demás. El jucha se genera si y cuando no vivimos en acuerdo con el ayni, el eterno principio del equilibrio entre dar y recibir, la única ley moral que la tradición Inca conoce. En la tradición Inca, nuestro cuerpo energético se describe como una burbuja (pocpo), que rodea el cuerpo físico. En esta burbuja llevamos tanto sami, como jucha y nuestro bienestar y salud dependen de la cantidad y del peso del jucha. Por eso es fundamental limpiar la burbuja de jucha regularmente, como una especie de "higiene energética". Si no lo hacemos, si seguimos acumulando jucha, un día se verá afectado nuestro cuerpo físico y nos pondremos enfermos. La posibilidad de eliminar la energía pesada resulta muy útil en la vida diaria. La tradición andina nos enseña una técnica simple y fácil para quitarnos ­ poco a poco - ese peso de encima y para llegar así a un mayor equilibrio energético que nos hará sentir mejor, más fuertes y menos afectados por tensiones emocionales.
Pero vayamos por partes. Antes de poder limpiar la burbuja tendremos que aprender a percibir la energía, ya que en nuestra cultura racional e intelectual nos hemos olvidado como hacerlo desde que fuimos niños. ¿Es difícil de percibir, es difícil de aprender?
Sí y no. En principio es muy simple y fácil. Pero como es una manera de percibir fuera de lo habitual, tenemos que practicarla con paciencia y dedicación.
Empezamos con la energía de nuestra propia burbuja. Nuestro principal centro energético es el qosqo, que nos sirve de "ojo" y de "estómago energético".
Es mediante el qosqo que aprendemos a percibir energía. Todos disponemos de este órgano, que además es capaz de digerir la energía pesada. Es sólo cuestión de volver a activarlo mediante un sencillo ejercicio. Así las primeras prácticas estarán dedicadas a localizarlo y a aprender a controlarlo.
El significado de la palabra qosco (ombligo) ya nos indica la zona de su ubicación, que varía un poco de persona a persona, hasta unos 10 centímetros por debajo o por encima del ombligo. Algunos lo localizan en el mismo sitio que el segundo o tercer chacra o el Hara de la tradición oriental. En otros es un centro independiente. Para encontrarlo, se debe relajar y pedir que se manifieste. Pasando con la mano buena por encima de la zona se notará un calor o cosquilleo u otra sensación de energía.
Una vez localizado el qosqo, lo abrimos con nuestra intención y con la ayuda de la mano. Separamos lentamente la mano del cuerpo, sintiendo como se extiende el calor o el cosquilleo hasta que esté extendido el brazo por completo y por lo tanto, que esté plenamente abierto el qosqo. Ahora volvemos poco a poco a cerrarlo. Seguimos abriéndolo y cerrándolo y cada vez experimentaremos con mayor claridad la expansión y contracción de la energía de nuestra burbuja.
Así aprendemos a controlar el qosqo, inicialmente con la ayuda de nuestra mano, pero más adelante solamente con la intención. Se recomienda practicar este ejercicio a diario hasta que sepamos manejar el qosqo con la intención.
Esto nos permitirá a percibir la energía de nuestro entorno a través del qosqo y a proceder a ejercicios más avanzados.
Cabe destacar que en el Arte Espiritual Andino se trabaja solo y únicamente con la intención, sin herramientas como tambores o plantas. Son técnicas energético-mentales nada espectaculares, fáciles de practicar y por lo tanto, fáciles de incorporar en nuestras vidas diarias.


Mª Anna Osann
Centro MAR