Responsabilidad Evolutiva

Asumir nuestras acciones y omisiones del pasado

 

Cada vez más personas aceptan la hipótesis de la vida después de la muerte y admiten la teoría popularmente llamada de reencarnación, es decir, creen en la continuidad conciencial a través de vidas sucesivas. ¿Pero, realmente comprenden esas teorías, reflexionan sobre lo que significan?

Normalmente la reencarnación suele ser un bonito cuento en el que creer, a la gente le gusta soñar con grandes hazañas del pasado y dimensiones maravillosas después de la muerte. ¿Pero, como ayuda eso en el día a día? ¿En que favorece esa idea para afrontar las dificultades cotidianas? ¿Nos es útil esa creencia para aumentar nuestra autoestima o aceptar nuestras potencialidades?

Hay mucha gente que a pesar de creer en la reencarnación viven atrapados por los condicionamientos materialistas de esta vida humana. Algo ilógico si creen que esta vida es algo temporal y el ser humano es eterno. Esa situación se produce por no haber reflexionado realmente sobre la teoría de las vidas sucesivas o bien porque únicamente han aceptado una creencia que les daba una imagen romántica de la evolución.

El punto crítico de esa reflexión se produce si analizamos nuestras responsabilidades dentro de los ciclos existenciales. Si esta no es nuestra primera vida en este planeta, significa que nosotros hemos sido parte de su historia. Ser parte de la historia significa que nuestra sociedad es como la conocemos porque nosotros hemos hecho que sea así. Hemos llevado a la sociedad a lo que vemos por nuestras acciones del pasado en vidas anteriores, por eso somos responsables de la situación actual de la tierra.

Quizá pueda pensar que en ninguna de sus vidas pasadas ha hecho algo que pueda afectar a muchas personas o que sus acciones nunca han producido cambios importantes en el planeta. Pensar así sería algo ingenuo, pero, no solamente somos responsables por nuestras acciones en el pasado, sino también por nuestras omisiones, es decir, por no actuar cuando deberíamos haber actuado, por no haber hablado cuando deberíamos, por no haber enseñado cuando sabíamos, por no haber ayudado cuando podíamos,...

La omisión nuestra es lo que da fuerza para la acción a otras personas a las que luego les recriminamos por no actuar correctamente. La responsabilidad de la persona que toma conciencia de la continuidad existencial en vidas sucesivas es reconocerse como pieza de una evolución grupal y participe de su mayor o menor madurez.

Si usted ya descubrió esa realidad. ¿Sigue todavía actuando como robot de la sociedad, recriminando la falta de madurez de sus compañeros de evolución, o es consciente de sus capacidades concienciales?

Si admitimos que venimos evolucionando como seres humanos a través de diferentes vidas, significa entender que tenemos una suma de conocimientos y experiencias desarrollados por nuestro esfuerzo en el pasado, una serie de capacidades que hemos trabajado y que algunas se manifiestan de forma natural en esta vida. Por eso cada persona manifiesta habilidades diferentes o facilidad en el aprendizaje de diferentes materias. La mayoría de personas no han llegado a ser grandes genios en una área concreta, pero si a desarrollar capacidades en diferentes áreas, lo que llamamos multidotación conciencial.

Muchas personas son multidotados pero viven soñando con la condición de genios, es decir, llegar a estar por encima de la media con una única capacidad que sea reconocida y admirada. Eso es algo que realmente no favorece la convivencia en esta sociedad compleja que idealiza a las personas en exceso.

Esos anhelos de genialidad fruto de los condicionamientos sociales producen una evasión de la responsabilidad personal e inhiben las posibilidades de la persona de ser productivos para su evolución y para la de los demás. No necesitamos ser genios en un área para actuar con responsabilidad en nuestra evolución.

Si realmente reflexionáramos sobre la continuidad de la conciencia en diferentes vidas daríamos menos importancia a la popularidad en una vida y más importancia a mejorar y aprovechar nuestras auto-herencias concienciales.

Reflexionar sobre la evolución personal y grupal partiendo de la hipótesis de múltiples vidas puede llevarnos a reconocer mejor nuestras potencialidades y aprovecharlas de forma más madura en el día a día, mejorando nuestra autoestima.

Que alguien crea en la continuidad de la conciencia no indica que esa persona es más evolucionada si no comprende lo que eso significa. Aceptar creencias no ayuda en nuestra evolución, las creencias suelen paralizar a las personas e inhiben su capacidad de reflexión. El hombre no evoluciona por creencias, evoluciona por experiencias.

¿Pero, como se puede experimentar si hay otras vidas? La experiencia fuera del cuerpo es la herramienta conciencial que le permite experimentar otras realidades y ver directamente que usted es más que un cuerpo y que continuara existiendo independientemente de la muerte biológica. También le permite salir de la limitación del cerebro físico y acceder a su memoria integral recordando sus vivencias pasadas, de esa manera consigue cambiar creencia por conocimiento.

Reflexione, experimente y evolucione por su propio esfuerzo reconociendo sus potencialidades.

 

Miguel Cirera

Profesor e investigador de la IAC

International Academy of Conscientiology