ENTREVISTA AL PROFESOR
DE YOGA DANIEL GUILLERMO
(DE LA ESCUELA YOGADHARA)

¿Cuál fue la causa de tu inclinación por las técnicas orientales y en particular por el Yoga?

Pocas “técnicas orientales” poseo, sin embargo me inclino por ellas. El Yoga, estoy seguro, es parte de mi existencia desde que fui concebido, por lo menos. Si tenemos en cuenta que él no es una “cosa”, ni meramente una técnica o una concepción metafísica, sino que es el desarrollo del “siempre ser”, se va despertando, en el correlator de mis existencias, ese conocimiento del Manual de vuelo existencial, de cómo vincular y unir mis aparentes “partes”. En esta etapa, me correspondió “el darme cuenta” que la existencia en este plano es dual. Está marcada por aparentes reflejos de yoes y cuotas de un cuerpo por un lado, luego la mente, por otro y una concepción espiritual que a veces no sabemos ni donde está. No tengo una causa “terrena” para inclinarme por el Yoga, como verás mi causa es a la vez mi efecto: SER.
En esta existencia referencial, para identificarnos, necesitamos al “otro” que hace a su vez que me perciba, como quien pasa distraídamente frente a un espejo y se “ve”. Así un día, a los 12 años vi al papá de un amiguito “trabajar” con su cuerpo desde una calma monolítica, realizando posturas que a mi ver duraban una eternidad. Todo a su alrededor era silencio y paz, mi compañerito me hacía señas para que hiciera silencio y le siguiera hacia su cuarto. Yo no pude dar un paso más. Quedé embelesado y la paz de ese practicante comenzó a tomarme y terminé sentado en el piso en un “estado” que hoy sé que es abstención de los sentidos (Pratiahara). De ahí en adelante “recordé” mi Manual de vuelo y no he cesado de “trabajar” en él.

En la época actual el yoga irrumpió en su día trayendo el sabor original de la India, el deseo de perfección y la experiencia mística. Sin embargo hoy el Yoga se ha consolidado como una gimnasia suave y de terapia antiestrés.
¿Como ves este actual cambio de perspectiva?

Aquí, por lo que decíamos anteriormente, debemos “desbrozar” el Yoga de otros términos, tan “prendidos” en occidente. Extracto, de tu pregunta, “sabor original de India”, “deseo de perfección”, “experiencia mística”, gimnasia suave” y “terapia”.
El Yoga como tal no necesariamente nos debe vincular a un lugar particular del planeta (India), ni a su folklore, ni a sus costumbres y cultura. El Yoga es un acontecimiento Universal, único y del patrimonio de la humanidad y la creación toda; todo lo manifestado es naturalmente yóguico, esto es, que pertenece a la Unidad de la creación. Así como en determinadas especialidades científicas algunas regiones del mundo fueron pioneras y refinaron ese conocimiento, más tarde, perteneció a toda la humanidad y cada uno aportó lo suyo. Si el Yoga no lo entendiéramos así también, lo tendríamos atado a ideologías, credos y costumbres parciales de la humanidad. Quiero decir, el Yoga trasciende a los elefantes.
En cuanto a “ese” particular deseo de perfección, solo responde a nuestra idiosincrasia occidental, el Yoga no propone “perfección” ya que vivimos en una existencia naturalmente imperfecta, llena de propuestas referenciales: lo bueno – lo malo, lo alto – lo bajo, lo perfecto – lo imperfecto, etc., y todas estas y otras, son expresiones parciales de La Verdad. La Verdad está vedada a nuestro discernimiento, insisto, simplemente porque con el “aparato” con que la buscamos (el intelecto y el ego personal) es naturalmente dicotómico, versátil y NO ABSOLUTO. La mentada perfección en el Yoga queda “resuelta” cuando bajamos el estándar de nuestra hipocresía, cuando nos damos cuenta de la falta de solidaridad interna que tenemos, aunque por fuera fuéramos muy solidarios. No, al menos para la civilización de occidente, el Yoga nos propone antes que todo el re-conocimiento y aceptación de nosotros mismos, darnos cuenta de nuestras falencias y virtudes, diferenciar lo relativo de lo Absoluto y después sí, si así lo consideras, el camino a la perfección, pero para eso falta mucho a estos grupos humanos tan “ocupados” en un mundo tecnológico y que después van al gurú, al cura y al psicólogo: “Arrégleme usted esto”. Quizá aquí vale aquella premisa que el Yoga milenario propone: “El verdadero conocimiento no es saber mas cosas, sino darnos cuenta de que somos Ignorantes”.
De lo de “gimnasia suave”... ¡es bien representativo de nuestro psiquismo! El Yoga no es ni será “una gimnasia”, se formula desde un lugar tan poco ateniense, la gimnasia propone un cuerpo limitado, subyugado al estrés de la dinamia corporal, a irrigar mas, creyendo que el cuerpo es solo sangre – aire – química y tripas, discúlpame pero has pegado en un lugar muy álgido de los entendidos y trascendidos que tenemos de esta Ciencia Psicofísica Emocional o Espiritual, si lo prefieres. Para practicar una gimnasia se debe estar bastante bien de salud, no cualquiera puede ir a un gimnasio y sacudir, mas o menos, su anatomía así como así, sin una supervisión médica. En cambio una persona internada, con que solo tenga su conciencia lúcida, podrá practicar alguna forma de Yoga. Decididamente, ni siquiera en el término “suave”, se puede comparar con gimnasia al Yoga.
Y ¿qué si el Yoga es algún tipo de terapia?
NO. El Yoga es una Ciencia preventiva, en todo caso. El Yoga estimula las potencialidades recuperativas pero no terapiza. En la mas clásica y antigua concepción del término “curar” sí. La palabra curar en el latín clásico significa “cuidar”, guardar o resguardar, los Curadores son los que se encargan de resguardar los bienes ajenos. En este sentido sí, el Yoga “Cura” pero no terapiza o trata puntualmente patologías de especie alguna. Sin embargo, en los antiguos Vedas se generó y pulió en India una medicina llamada Ayurveda (ayus = vida / Veda = verdad revelada) y dentro de sus herramientas posee las prácticas psicofísicas del Yoga.
En suma, respondiendo a tu pregunta final: Yo no veo, en cuanto al Yoga, ningún cambio de perspectiva, solo que el observador no se ha dado cuenta “de que va el YOGA”.

A lo largo de los últimos años hemos visto en occidente la proliferación de ramas y subramas sin saber muy bien distinguir entre las separaciones que la tradición hizo o las nuevas formulas. ¿Como podemos encontrar, sin perder la tradición, un Yoga Integral? o ¿es cuestión de hacer un yoga de síntesis?

Mira, mi Escuela YOGADHÂRA tiene por exclusiva finalidad: El Yoga. Así con mayúscula, pese a que soy y pertenezco a occidente, no necesito llamarle, a esto, nada mas que Yoga, y le sumo el espíritu ecuménico de: Integral y para terminar de ubicarlo en a quien va destinado en particular, le agrego aún: Occidental.
Uno de nuestras figuras señeras en el integralismo fue Sri Aurobindo Goshe (nace en el s. XIX y fallece en el s. XX), Indio, hinduista de herencia, pero que perdió “su casta” por atreverse a pensar que el Yoga y el mundo en general debía ser Integralista. Es que esto es así, nadie puede subrogarse poseer la verdad de nada porque el “campo ciego” de su ojo psico-intelectual no le permite ver el resto. No existe ideología, religión, credo o sabiduría de este plano que lo contenga todo; son visiones parciales de la realidad. Yo no se, y verdaderamente no lo se, que hacen o proponen todas las tendencias reales de las escuelas de Yoga, sí se, a donde voy con mi propuesta: Ninguna forma de Yoga debe quedar afuera a la hora de mostrarle el camino o los caminos, en esta ciencia, al practicante. Claro está que desde su posibilidad, desarrollo y necesidad y, para que esto sea así, debo echar mano a todas las “herramientas” que el Yoga de todos los tiempos dispone.
Mi escuela YOGADHÂRA se divide en dos términos: Yoga y Adhâr, palabras o vocablos sánscritos. Yoga: la podemos definir por la búsqueda de Unión de todas las partes aparentes del ser humano, usando herramientas psicofísicas que operen en la conciencia, despertando “el darse cuenta” de los dos planos: Lo aparente y lo absoluto. No nos motivamos a vivir en el plano de esta dimensión, de lo aparente, a vivir en lo absoluto, pero tampoco a la inversa. Psicológicamente, esto ya es una síntesis.
Adhàr (o adhâra): Representa el simple vehículo o continente en que, limpio de otra premisa que no sea lo que expresamos anteriormente, se desarrolla el Yoga. Sin dogmas, represiones, controles de formas de vida, ni quien determine, a ciencia cierta, que está bien ni mal, partiendo de la base y el respeto que “dentro” de cada uno reside Buda, El SER, Dios, etc., y solo esa monada sabe que le es conveniente a cada complejo ser. Parto, también, del concepto que cada individuo está en etapa distinta de desarrollo y no son “clones” para extirparle una célula de sabiduría a nadie y trasplantársela a otro ser. Al Gran Despertar vamos a llegar todos, no apuréis, pero en destiempo y por Karma propio, debemos tener calma en esto de las propuestas. La capacidad de Trascender, lo aparente no es una “casaca que se pone y saca”

Frente a la proliferación de técnicas corporales y orientales de toda índole, ¿no estará perdiendo el Yoga el liderazgo en el camino de autoconocimiento frente a otros sistemas más dinámicos y más adaptativos a nuestra cultura y momento presente?

Debo retrotraerme a todo lo que antes expresé.
Primero, el Yoga no tiene ni busca “liderazgos” de especie alguna, pertenece a la expresión de vida de la Naturaleza y convive perfectamente con “las cosas”, Yoga no es solamente pararse de cabeza, o practicar respiración pranayamatica, o realizar un mudra y meditar, etc., esas son herramientas puntuales que grandes practicantes depuraron para nosotros, Yoga es una actitud mental, corporal y espiritual que nos haga sentir Unidos internamente y con el entorno, al no-infinito. Existen personas que jamás escucharon la palabra Yoga y... ¡son tremendamente yóguicos! Los niños, por ejemplo, que mientras más van despertando su pequeño ego, encuentran que su gran buda está mas a flor... ¡nos dejan helados con sus comportamientos y frases yóguicas!
Nuestra Escuela YOGADHÂRA cumple cabalmente con la finalidad trascendente del Yoga, hacemos nuestra tarea con responsabilidad, formamos nuestros propios Instructores, tenemos un staff de Docentes que van desde Profesores de Yoga en las distintas temáticas de la tradición hasta Médicos en Anatomía y Fisiología humana, profesores de Física Cuántica, Gerontólogos, etc., todo a nivel terciario. ¿No es ésta una forma Integralista: Oriente – Occidente? ¿No responde a nuestra idiosincrasia, cultura y momento presente? Y por último, ¿qué necesidad tiene en dejarse de llamar por lo que es: Yoga?

El Yoga en su Origen establece la identidad de uno mismo con el cuerpo y la mente. Sin embargo otros sistemas en la India preconizan que nuestra naturaleza real es independiente de esta realidad cuerpo-mente que a la vez tiene su proceso completamente ajeno y autónomo a nuestra voluntad. ¿Cual es su opinión al respecto?

Nuestra Naturaleza o Escencia sin duda que es ajena al cuerpo y a la mente. Los tres cuerpos básicos que nos componen, cuerpo físico, cuerpo mental y sus derivados reflejos y el cuerpo espiritual son vehículos karmáticos y nada más. El Ser es increado, ausente de todo dualismo y evolución. Reside, por hacer un grafismo, mas allá de la niebla mente – espíritu. Se establecen fugaces contactos con él en los momentos de “distracción” de Ahamkara (el ego personal), Manas (la conciencia) y Buddhi (el aspecto mental de las referencias). Pero para llegar a esa escencia debemos trascender estos cuerpos – vehículos y, creedme, si los tenemos es porque aún los necesitamos. No conozco otra forma de trascender que por un profundo uso de los mismos. Debemos explorarlos hasta que ya no nos “diviertan”. Ya empezaran, a darse cuenta como llegamos a “desinteresarnos” de los aspectos suntuarios de la vida: ¡Por hartazgo!
Podremos imponernos una vida ascética y lejos (aparentemente) de los apetitos de cerpo – mente – espíritu, pero si estos no han sido consumidos... ¡volverán o enfermaremos!
Por estos trances existenciales y, completamente naturales, es que el Yoga se ocupa de tener el cuerpo físico en forma y “depurado” para que no “moleste” a nuestros propósitos, a mantener la mente calmamente vigilante y solidaria con el cuerpo, y el espíritu “ordenado” en sus experiencias, distinguiendo el mundo emocional del de los sentimientos.
Como decíamos recién: No apuréis, todos vamos a llegar a la Última y Única Realidad, pero a su tiempo. Estos procesos no se cumplen por fórmulas, vivamos plenamente estos primeros tres cuerpos, ¡hasta el hartazgo! ¡Y algún gran día....!
Como dice Lao Tse en el Sendero del Tao: “Un largo camino comienza debajo de los pies”