|
LA ARQUITECTURA INVISIBLE
DE LAS
CATEDRALES GOTICAS
El monje Bernardo
de Clairvaux, después canonizado como San Bernardo, ge el eje espiritual
de una auténtica revolución en la Europa medieval. Impulsor de la orden
del Cister, que tuvo una rapidísima expansión por la Europa cristiana, y
sobrino de uno de los nueve caballeros fundadores de la Milicia del
Templo de Jerusalén, mas conocida como Orden del Temple, orden a la que
apadrinó, pues fue él el que presentó ante el Papa, los reglamentos de la
orden para la aprobación del pontífice.
Paralelamente a la
revolución espiritual, se estaba gestando otra revolución, ésta tenía que
ver con la arquitectura, el paso del románico al gótico. En Francia,
primero, y luego en el resto de Europa, empezaron a levantarse las
esbeltas catedrales góticas.
El impacto de entrar a una catedral gótica, es aún hoy día, fuerte, y eso
que estamos acostumbrados a ver edificios aún más altos que las
catedrales. Hay que imaginarse el fortísimo impacto que tendría en un
campesino medieval, el entrar a una catedral; primero porque toda la
fachada estaba pintada con vivos colores, todas las estatuas de reyes,
santos, ángeles..... Tenían su propio color, diferenciándose las túnicas,
los colores de las caras y los adornos, pero siglos de lluvia han lavado
las estatuas.
En este verano del 2002, en la catedral de Amiens (Francia), han
proyectado mediante un ordenador y técnicas especiales de luminotecnia ,
color sobre la fachada de la catedral; cada estatua tenía su color
distinto; lo hacían durante media hora por las noches, el espectáculo de
la fachada de la catedral coloreada, y no estaba entera, solo la mitad,
era realmente impactante.
El sentimiento de apabullamiento que ocurre al penetrar a una catedral,
no se debe solo a sus colosales dimensiones, a sus techos de mas de
cuarenta metros del suelo, o a sus impresionantes rosetones o hercúleas
columnas; el auténtico impacto de la catedral no lo da lo que se ve, si
no lo que no se ve, su arquitectura invisible.
Los impactos invisibles de la catedral, vienen de dos áreas principales;
una del lugar donde está la catedral, y dos, de la armonía de sus
dimensiones.
El primer impacto, el más fuerte, lo provoca el lugar, las catedrales
están levantadas sobre auténticos lugares de “poder” de la tierra.
El planeta posee varias rejillas energéticas, algunas de ellas
reconocidas por la ciencia, como las redes de Hartmann, y Curry,
descubiertas, bueno, redescubiertas hace unos cincuenta años. De las
demás rejillas solo hablan los radiestesistas, entre los que se
encuentran algunos científicos de renombre. A veces varias de estas
rejillas coinciden en un punto, además de corrientes subterráneas de
agua, y fallas tectónicas, lo que hace que esos puntos sean lugares
especiales y en esos lugares es donde están ubicadas las catedrales.
También, dentro de la catedral suele haber puntos de máxima energía,
suelen ser donde está ubicado el altar mayor, o en el crucero, o en las
que lo tienen, en los laberintos del pavimento. Por ejemplo, en el famoso
laberinto de la catedral de Chartres, se cruzan cinco corrientes
subterráneas, mas una falla, mas unas rarísimas líneas dobles de oro (de
la radiación del metal oro), más unas dobles de radiación plata; lo que
hace de la catedral de Chartres un lugar único, con una energía muy
equilibrada de muy alta vibración, sobre todo en la vertical del centro
del laberinto.
El segundo impacto viene de las proporciones de la arquitectura, todas
las medidas de la catedral están basadas en el llamado número de oro,
0-1,618, también se le llama la divina proporción, o número áureo; además
se sabe que los maestros de obras antiguas, no utilizaban casi
operaciones matemáticas para sus obras. Se basaban casi totalmente en la
geometría sagrada, con un compás y una regla podían trazar cualquier
figura geométrica.
Toda la catedral está llena de figuras geométricas invisibles, formadas
por las columnas entre sí, de las columnas con el crucero, de los
vitrales con las puertas...;
No queda en la catedral ningún elemento aislado solo; cualquier detalle,
como pueden ser algunos adornos tallados en una pared, están unidos
geométricamente a alguna otra zona de la catedral, con lo cual ésta forma
una unidad orgánica, como forman los seres vivos. Para los antiguo
constructores, la catedral era un ser vivo, decían que en el silencio de
la noche recogía del cosmos las “palabras de Dios”, o sea vibraciones
superiores, que al día siguiente entregaban generosamente a los que
acudían a visitarlas.
Las catedrales originalmente eran punto de encuentro de todas las clases
sociales, de gentes que venían de distintos países, de todas las edades y
género, y en la catedral estas personas diferentes resonaban al unísono
captando, cada uno en su medida, la energía que transmite la catedral
Conociendo su ubicación, su arquitectura sagrada, el simbolismo de su
ornamentación nos ayudará a vivenciar cómo la catedral eleva la vibración
energética de cada individuo y por ende su conciencia.
Pedro Blanco
Profesor de ITIEE
|