Sección

Ken Wilber

 

Esta sección es el soporte escrito del "Grupo de Estudio Ken Wilber", que se reune una vez al mes,  de forma gratuita,  para el estudio y debate de sus ideas.   Ken Wilber fué uno de los más destacados representantes de la Psicología Transpersonal du rante más de una década. Ahora lo es de la Psicología Integral y algunos le llaman:   "El Einstein de la Conciencia".  

 

Saber que somos divinos; la clave para la Paz

 

 "Cuando una persona redescubre que su naturaleza más profunda es una con el Todo, se libera del peso del tiempo, de la ansiedad y la preocupación. Se emancipa de las cadenas de alienación y de sus sensación de identidad separada".

Y, si como dice Wilber en "Proyecto Atman", los seres humanos nos liberásemos del peso del tiempo, la ansiedad y la creencia de que estamos separados (por religiones, culturas, razas o estatus), la paz sería posible. Seríamos, entonces capaces de parar y ver que la paz ya existe. No hay que crearla. Forma parte inexcusable de nuestra auténtica naturaleza divina. Sólo hay que elegirla. El primer paso es el recuerdo, como dice Wilber y ya decía Platón, de nuestra esencia trascendente, de nuestra identidad suprema. El resultado: La aceptación (primera ley del espíritu). Y como destilación definitiva: La paz.

Wilber nos recuerda que, en realidad, todas las personas saben o intuyen que son más espíritu que materia, que su verdadera naturaleza es "infinita, eterna y total". Ahora bien, el reconocer esta percepción sutil como guía y realidad constante de nuestro vivir, requiere de un abandono diario del ego. Una "muerte" a cada instante de la identidad aprendida y modelada por el mundo, lo exterior, lo dual, lo separado. Como podemos observar en nuestras "noticias" cotidianas, la guerra, la desolación, el caos, parecen ser mucho más reales y tener mucha mayor entidad que el Ser y su Paz. Así como la elección de la Paz, requiere del esfuerzo de la conciencia, la elección del Ser proviene, igualmente, de una mente preparada y dispuesta a buscar y encontrar la Verdad en toda circunstancia o acción. Eso pasa, la mayoría de las veces, por abandonar la lucha, el desacuerdo, el apego a llevar razón; pasa por aceptar el error, pedir disculpas, reconocer la ignorancia, olvidarse del fallo, amar. El ego, en cambio, no pasa por el aro de hacer nada de eso. Simplemente, como hemos dicho, no está dispuesto a "soltar".

En todo este proceso de concienciación o restauración de la verdadera naturaleza divina, Wilber nos previene de una tergiversación, confusión o autoengaño, por otra parte muy común: el hecho de cambiar " la intuición de que la naturaleza profunda es ya Dios, por el deseo de que el ego llegue a ser Dios. La esencia es "atemporal y eterna", mientras que el deseo del ego es ser "inmortal, cosmocéntrico, todopoderoso y sin miedo a la muerte". La diferencia entre eterno e inmortal es que lo eterno no tiene ni principio ni fin; no tiene ni espacio, ni tiempo. Mientras que lo inmortal, comienza en algún momento. Tiene un principio y pretende no tener un fin. Tiene el deseo de no desaparecer nunca, no disolverse, no entregarse. Mantenerse, por tanto, individual y "especial".

Dadas las situaciones desequilibrantes que estamos viviendo en nuestra tierra hoy en día, cada uno es responsable de "elegir" con conciencia. Como nos dice Wilber "en la medida en que pasemos de lo egocéntrico a lo etnocéntrico y posteriormente hasta lo mundicéntrico, el peso del narcisismo y del egocentrismo irán disminuyendo de manera lenta y segura". Vemos, aquí, una descripción clara de la evolución hacia la Totalidad. Hay muchos que consideran este progreso como imposible, basándose -exclusivamente- en las noticias de los medios de comunicación que informan, primordialmente, de lo negativo, y por lo tanto dividido y alejado de esa naturaleza divina de la que hablábamos anteriormente. La realidad es que, también, hay muchos otros que estamos, ya, en el proceso de avance, que para Wilber no es lineal, sino espiral: "La espiral del desarrollo es una espiral de compasión, que se expande del yo al nosotros y, posteriormente, hasta el todos nosotros, abriéndose cada vez más a un abrazo realmente integral". Cuando puedo abarcarlo todo con la conciencia infinita del amor, la paz está servida. Y cada uno diga: "Que la paz empiece conmigo".





Raquel Torrent
Psicóloga Colegiada
Terapeuta Integral/Transpersonal

Aquellos interesados en formar parte del "Grupo de Estudio Ken Wilber", llamar al 91-415 57 56.