CHEMA PASCUAL

CHEMA PASCUALINSTRUMENTOS PARA EL ALMA
Su vida ha girado alrededor de la música y los viajes. Crítico musical, creador de programas radiofónicos y estudioso de los sonidos místicos. En 1995 funda Ritual Sound, cuya filosofía es viajar a las diversas culturas del mundo y recoger los Instrumentos Sonoros que usan para conectar con Deidades, ancestros o formas de poder, y en último caso, para adentrarse en uno mismo.

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El Hand Pan. Sonido místico de occidente

 

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El Hand Pan es un instrumento relativamente moderno - del 2000 aproximadamente - que se elaboró en Suiza por primera vez y fue conocido con el nombre de hang drum. Hecho de acero nitrurado, y con una forma que recuerda un platillo volador, su sonido melódico se hizo bastante popular, a pesar de que sus creadores no pudieron sostener su éxito pues no dejaban que otros fabricantes hicieran variantes y tampoco ellos podían abastecer sus propios pedidos.
Hace unos años el hang se dejó de construir por sus fabricantes originales, pero mantuvo abierto su desarrollo a diferentes artesanos que han dotado al instrumento de mayor diversidad y calidad. De hecho, se está imponiendo como el instrumento que consigue aunar diferentes tradiciones místicas y que convergen en una intención moderna espiritual.
El sonido hipnótico que desprende, producido por los armónicos del metal, recuerda instrumentos ancestrales como el cuenco tibetano o el gong. Al igual que éstos, el Hand Pan crea un estado de relajación y calma, asociado a la liberación de serotonina. Por otro lado, el ritmo que aportan nuestras manos percutiendo el metal a modo de tambor africano, puede generar un sentimiento de trance. Por último, la melodía creada por la combinación de notas afines, producen una liberación natural de dopamina y endorfinas, lo que se puede resumir en una sensación sumamente placentera.
LABORIOSA FABRICACIÓN / PLACENTERA EJECUCIÓN
A pesar de ser un instrumento moderno, la elaboración de un buen Hand Pan requiere un gran conocimiento del metal y una paciencia infinita a la hora de afinar cada nota. No hay manera de mecanizar la producción y todo ha de hacerse manualmente. A golpe de martillo, se va hundiendo el metal con precisión hasta que un perímetro concreto proporcione la nota elegida. No nos extrañe pues que sea difícil hallar un buen Hand Pan y que no sea barato.
Ante tamaño esfuerzo por parte del artesano y del interesado, me pregunto si este instrumento no estará marcando el camino de vuelta al artesano ancestral, cuyo tiempo era generoso y el trabajo detallista. El mismo camino que el de un usuario exigente, buscador de un sonido límpido y trascendental.
Quizás me entiendas si colocas un Hand Pan sobre tus piernas y comienzas a golpearlo sutilmente con tus manos: entonces serás tú quien realice ese camino de vuelta, mecido por un sonido que te lleva hacia paisajes oníricos, emociones sutiles, misterios insoslayables. Ya no tocas para el otro, sino para el silencio que ocurre entre dos latidos.

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El Arpa de Boca: Esperando al León

 

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Tras unos matorrales se asoman los ojos de un cazador paleolítico. Armado con su arco, espera la llegada de algún animal al que pueda alcanzar con su flecha. La espera se alarga, así que coloca el arco frente a su boca y con la vara de la flecha golpea la tensa cuerda a intervalos regulares. Al variar la cavidad bucal, el arco comienza a emitir un ritmo melódico simple, pero que varía lo suficiente para que el cazador se entregue a su música.
Este primitivo arco musical aparece dibujado en la cueva de Les trois-Frères en el Pirineo francés. Acompaña a la famosa figura, mitad animal mitad humano, que llaman el hechicero, datada en 15.000 años a.C. Cabría preguntarse ¿habría utilizado este ancestral personaje el arco de boca para imprimir un ritmo mántrico a la ceremonia y llevar a los asistentes a un trance visionario con sus espíritus?
UN SONIDO GLOBAL
El arco dio paso al arpa de boca o guimbarda, como se conoce en nuestro país, pero es difícil responder a la pregunta del origen de este instrumento con seguridad. Es más probable que se sitúe en el Sudeste asiático u Oceanía, donde aún se usan primitivas arpas hechas de bambú. En un dibujo encontrado en China se puede ver a un músico tocando un arpa de boca en el S.III a.C.
Dada la simplicidad de fabricación del instrumento, su extensión por todo el planeta ha sido increíble. Hechas de madera, bambú o metal, podemos encontrarlas en los cinco continentes. De hecho, pocos instrumentos gozan de una variedad tan enorme de nombres para denominarlo: ¡Casi un centenar!
Las hay de diferentes materiales, pero las más extendidas son las de bambú y metal.
Las primeras son las más primitivas y tienen una forma laminada con una lengüeta central que al vibrar entre el marco, y usando la boca como caja de resonancia, produce un sonido seco y cálido. Un simple cuchillo bien afilado en manos de un artesano experto, daría forma al instrumento en poco tiempo. Cuando visité los famosos templos de Angkor War en Camboya, tuve la suerte de encontrar a unos artesanos que las hacían: ¡de un día para otro me manufacturaron 20 piezas!
En la Isla de Bali se hacen aún las Geng-Gongs, arpas hechas de palma ahumada. Tienen la característica de que se tocan estirando con la mano una cuerda sujeta a un extremo del arpa. Con la abertura de la glotis, los expertos en esta arpa consiguen crear un sonido gutural y extremadamente sugerente para la visión chamánica
Las de metal sin embargo son las más comunes. Pueden ser de hierro, acero, bronce, latón o plata. Su forma recuerda un lazo (de ahí su nombre en inglés: Bow-Shaped) y se toca apoyando la parte estrecha del marco en los dientes,- ojo, sin morder -, y pulsando la lengüeta con el dedo.

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Kalimba: El piano de sueños

220 ILUS RITUAL1 1Son las 8 de la tarde en Makurdi, una aldea al sur de Nigeria. Hace calor y no hay mucho que hacer, excepto cenar una sopa de mandioca. Suanza intenta dormir a su hija con una nana susurrante. Para acompañar su voz utiliza un pequeño instrumento rudimentario hecho con unas láminas de metal sujetas a una calabaza hueca. Sobre la voz de Suanza cabalga el amor por su hija y el recuerdo de sus antepasados. Ella porta el testigo de una generación a otra y lo entrega cantando y presionando sus dedos sobre los bordes de las láminas de metal, como hizo su madre y como lo hicieron sus ancestros recorriendo un camino que se pierde hace más de tres mil años. El milagro del canto y el repetitivo ritmo del instrumento hacen posible que el sueño invada a la pequeña.
Las nanas se han dado prácticamente en todas las culturas, pero ese pequeño instrumento que hoy se conoce en occidente con el nombre de kalimba, no salió del continente africano hasta la década de los 50, cuando el musicólogo Hug Tracey lo exportó desde África, popularizándolo por todo el mundo. Así que ya podemos dormir tranquilos: la kalimba nos enseña el camino a los dulces sueños.
DEL CICLO AL TRANCE
De todos los nombres con que se conoce a este peculiar instrumento, hay uno que me parece muy descriptivo: Piano de dedos. En realidad sólo se utilizan dos, los pulgares, que de forma repetitiva van pulsando las láminas. Éstas pueden estar colocadas en un solo nivel o, lo que es más común, en dos, pero a la hora de tañerlas no supone mucha diferencia ni dificultad, ya que la facilidad de usarlas es debido al empleo de escalas pentatónicas en su afinación, lo que permite improvisar sin que se precise conocimiento musical teórico.
Pero conozcamos un poco el interesante viaje que este pequeño instrumento ha recorrido. Se sabe, por ejemplo, que, en un principio, las láminas eran de bambú, de las cuales se han encontrado piezas en la costa oeste africana datadas hace 3.000 años. En su evolución, las láminas de metal aparecen hace 1.300 años, y viajan, a lo largo del río Zambeze, desde Zambia a Zimbabue y de allí, ya por tierra, hasta Sudáfrica y Tanzania.
En su largo camino físico e histórico, este mágico instrumento ha poseído muchos nombres: mbira, likembe, sanza o karimba, entre otros muchos, pero también distintos usos. Los griots, por ejemplo, esos grandes preservadores de la tradición oral africana, transmiten aún los hechos acaecidos en su tribu, acompañados del sonido mántrico de la kalimba. Con su hipnótico sonido, el oyente escucha atónito la irrepetible historia de su pueblo. 220 ILUS RITUAL2
Pero, ¿a qué se debe este señuelo de atención plena que emite la kalimba? En primer lugar por su sonido. Podríamos hablar de un goteo de agua desigual que, al caer en un charco o estanque, crea un efecto relajante y ensoñador. Podemos hablar también de la secuencia cíclica de sus ritmos: con una mano se suele repetir la base simple de bajos, mientras con la otra se encadena una melodía que, si se cruza con la anterior, crea un efecto atrayente aún mayor. Por último, nos fijaremos en su cálido volumen, que permite la entrada de voces u otros instrumentos.
La kalimba es también sagrada. El pueblo shona de Zimbabue, por ejemplo, emplea su mbira -nombre que allí toma el instrumento-, para facilitar la comunicación con los espíritus ancestrales de la tribu. En estas ceremonias, las personas invocan a sus lémures y les piden ayuda para superar problemas circunstanciales.
MUSICA ÍNTIMA
220 ILUS RITUAL3El viaje más largo que ha recorrido la kalimba ha sido hasta llegar a las manos occidentales. Pero ha llegado para quedarse. Son ya bastantes los artesanos que elaboran kalimbas en Europa. En nuestro país tenemos al lutier Iñaki Lores, que a través de su marca Klinn (onomatopeya de la vibración de láminas) construye kalimbas y sánsulas de una belleza sublime.

Soy un fanático de este instrumento, lo reconozco. Pero me voy a tomar la libertad de decirte por qué. La música, y los sonidos ordenados en general, están considerados como elementos que nos sirven para comunicarnos con las emociones y transmitirlas. Pero creo que la kalimba va más allá de la tristeza o la alegría, del amor o el odio. La kalimba habla de un camino, de una senda que vas tomando a medida que se repiten las notas paisajísticas. Contando con tu apertura, te va llevando poco a poco a algo íntimo, un lugar muy primitivo quizás, donde hay pocas cosas y poca gente. Allí, más que un lugar, puede que esté un pequeño punto en el espacio-tiempo: tu vida.

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