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Una Mirada a Lavapies

177 MARTAInhalo y exhalo el frescor de la mañana recién estrenada. El sonido de un cierre metálico abre el día y el mercado. Buenos días! Sra. María. Esta castiza octogenaria está lejos de ser un número más a la cola del súper. El bangladesí, que la saluda, la conoce y atiende. Es su frutero, como el de toda la vida. El corazón de esta City es auténtico, como los de pueblo.

Un sol primaveral templa los fríos invernales. Salgo como las lagartijas a tomar la dosis de vitaminas. Me detengo a valorar el maravilloso punto geográfico que ocupo en el planeta. Vida que vibra a raudales.

Una amalgama cultural y social. ¿Hace cuánto no sales a pasear por tu barrio? Un paseo por el mero hecho de pasear. Sin objetivo ni metas concretas más que el deleite mismo de la contemplación.

Especias y especies únicas. Mezcla de olores, colores, gentes y lenguas. India, Pakistán, Marruecos, Senegal, China y más. ¿Dónde estoy? El mundo entero contenido en este área del centro. 107 calles. 102 hectáreas. Unas 45.000 personas de 88 nacionalidades. Pintoresco, singular, con idiosincrasia. Aquí todo se incluye y acepta sin reservas ni alambradas.

Las fachadas son museos al abierto. Admirables! diría Banksy. Las plazas, espectaculares! por sus vecinos que la habitan, por los que, sin habitarlas, las ocupan con lecheras y uniformes, por los cantantes que amenizan sus terrazas, porque algunas son ahora huertos urbanos.

Camino por las calles que entremezclan galerías de arte, tiendas de ultramarinos, artilugios para el sexo, carnicerías árabes, ropa de cuentos de mil y una noches con restaurantes apiñados de comida india, africana y árabe. Recorro el paseo marítimo sin mar de la playa de Madrid. De Lavapiés, al cielo! ¿Desde dónde si no se puede alzar una escalera tan alta?

Artistas, creativos, fontaneros, zapateros... profesionales por cuenta propia, ajena, liberales y activistas sociales. Parados y en activo. Sumando, creando y creyendo. Sí se puede, es posible vivir y hacer de otra manera. Espacios autogestionados, asociaciones culturales y bares peculiares. Películas de culto y monólogos teatrales del nivel del María Guerrero. Talleres formativos para todo tipo de inquietudes y degustaciones creativas 3 estrellas Michelin.

Si alguna vez oyes que etiquetan a este barrio de “zona peligrosa”, no lo creas al pie de la letra.

Experimenta por ti mismo. Ábrete a las creencias que condicionan y limitan tu mirada. Este barrio invita al libre-pensamiento, al sentido común y al propio criterio. Es más que un barrio. Es un laboratorio social de experiencias. Un viaje por un sin fin de países, a un billete de bus o de metro.

De repente, un arrebato de amor me invade de golpe. Miro los rincones del barrio y de las gentes. Las palabras llegan a mis oídos mientras camino, se van hilando en frases que señalan mensajes que descifro. Sonrío. Sonrío a los desconocidos. Comparto la felicidad que siento. La felicidad compartida es más felicidad. ¿Caminas sonriendo alguna vez por la calle? ¿Has mirado sonriendo alguna vez a un desconocido?

El palpitar de este corazón llega al caer de la noche. Las farolas son máquinas del tiempo al Renacimiento. La luna asoma entre tejados por las callejuelas. Y, las ventanas luminosas, descubren a sus habitantes. Una chica delante del ordenador habla por Skype. Un chico, más allá, toca el piano y compone. Otra, más acá, escribe. Otros comparten un encuentro, una vida, un sueño. ¿Cuántas veces has visto o imaginado quiénes son y cómo viven tus vecinos?.

En este instante, todo es perfecto. La suavidad del color de la luz, el ligero aroma del aire, el sonido del silencio del barrio bajo mis pies. Inhalo y exhalo profundamente La vida así, aquí, es sencilla y transparente. ¿Cómo es dónde vives?

 

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