Hay algo que escuchar

...En el mas profundo Silencio.

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Me dice el Maestro Eckhart: “…cuando todas las cosas reposaban en un profundo silencio, descendió… desde lo alto …una palabra secreta”.


En esos momentos singulares, en medio de mi meditación, en esas paradas en medio de la cotidianidad, donde todo se acalla, donde no hay nombres ni juicios, ni manipulaciones ni creencias, solo un profundo silencio, resuena estruendoso un murmullo de trasfondo, una insinuación presente, que aunque atruena no produce ningún ruido; aunque significa no tiene ningún nombre, no se separa de las cosas ni de la diferencia, y tampoco es vacío separado, pues esto no existe; no es la voz del eterno que no se mezcla en las cosas. Pues ya se que las cosas no son el ruido, ni la esencia de la existencia es el ruido, ya que silenciamiento es solo dejar de predicar, dejar de intentar buscar la verdad ultima, dejar de querer controlar la realidad, dejar de identificarse. Entonces esa soledad sonora, esa música callada es escuchada, y la comunión completa será colmada, habitando en la con-sistencia: habre llegado al hogar que nunca abandoné. Respecto a eso Sosan dice: “ni el corazón, ni el entorno, ni la cosa, ni la ley; de suyo se resiste a cualquier descripción – ser verdaderamente inocente y haber olvidado todas las propiedades -, esto es, haber llegado a casa, a la con-sistencia”
Por su parte Tosan al definir el tercer rango del despertar expresa: “lo inclinado está en lo derecho, y lo derecho en lo inclinado” (aquí el corazón y la ley es lo derecho, la cosa y el entorno es lo inclinado). Dice el Sutra del Corazón: “la forma no es sino vacío, el vacío no es sino forma”. Indica el maestro Eckhart: es necesario que se produzca el mas profundo silencio para que la palabra sea escuchada. Concluye T. Hand: el Padre/Vacío y el Hijo/Forma es la esencia bipolar de toda realidad. Las mil y una formas, la sucesión de la cotidianidad es silencio, y el fondo de la existencia, la esencia creativa de la realidad también es silencio. El ruido es el deseo de controlar, de parar, de apegarse en la forma. El ruido es la compulsión a poseer el vacío. El ruido es la separación dicotómica de la realidad, la identificación con el mito del ser separado, la creencia en un Dios diferente, externo, singular frente las criaturas.
En medio de nuestro ruido nos aturdimos con la forma, nos aturdimos con lo inclinado, con lo diferente, y a partir de aquí vivimos en la dicotomía. Por ello no escuchamos este susurro. Es necesario acoger el segundo grado de Tozan: “En la inclinación lo derecho” y para ello necesitamos el silenciamiento. En medio de nuestro aparente silencio intentamos escaparnos, refugiarnos en la vida alternativa, en el vacío de la existencia. Por eso Tosan dice en cuanto al primer rango: “En lo derecho la inclinación”. Y para ello necesitamos el silenciamiento.

Solo en el silenciamiento podemos escuchar el ruido ensordecedor que surge de un agujero negro, de donde nada se escapa y manifiesta, pero donde todo sucede. La palabra que viene de lo alto es la propia creación realizándose, es el murmullo de mis células desenvolviéndose, es el graznido del ave en las alturas, es la experiencia de unidad, de vacío, expresada en toda forma y en toda manifestación.
La palabra secreta, el “Hágase” de todo acontecimiento es la interconexión de todo, el hálito de comunión, la expresión de la esencia, ese amor que todo lo une, la interdependencia inherente a la realidad, el grito de pertenencia de todo lo que existe. No es un grito separado, no es la llamada singular de una existencia alternativa, sino el entramado ultimo de esta existencia, de esta realidad. Si no callo y escucho, no oiré la palabra secreta, no descenderá hasta mí.
Hacer silenciamiento requiere ir a la esencia, generar el tiempo y la cualidad de vida que me permita alejarme del ruido, que me permita estar en la esencia en cada acontecimiento concreto, en cada experiencia particular. Para ello es necesario dejar paso a mi bondad natural, a quien yo era antes de que el ruido, el juicio y el prejuicio, el ansia por ser alguien, aturdiera mi vida. Hacer silencio es también hacer oscuridad, pues he de quedar sin saber, sin querer y sin ser para que la palabra que se realiza en cada momento se exprese y lo que vive aquí sea capaz de escucharla.
Expresado de otra manera, y desde la identificación trinitaria de Hando, ese murmullo es la acción del Espíritu Santo: el grito amoroso del Padre/Vacío al encarnarse en cada realidad, en cada Forma, como Hijo. Es el grito místico de trasfondo. Cuando ya no soy, ya no pertenezco, surge ese grito dentro de mi y fuera de mi, llamándome a volver al origen, a casa, al lugar que nunca he abandonado. Ese grito susurrante, esa música callada, es la expresión del Reino de Dios de Yheosua. Me devuelve al amor, a la comunión, a habitar en la Gran Compasión.
En medio de este profundo silencio, que no es un estado sino un continuo trabajo de silenciamiento, escucho por fin la llamada del Hijo/Forma, expresada en la multiplicidad de experiencias, en la belleza intrínseca de cada cosa, incluso en las que consideraba mas terribles, en la palpitante realidad de lo que es por si, sin que exista nadie que añada nada, que interprete o describa. Las cosas grandes o pequeñas suceden y son oídas por si mismas, sin limites ni fronteras.
Esta palabra secreta es una invitación que presiona en sentido creativo, que se desenvuelve y evoluciona de ser a ser. Es un susurro de silencio en silencio. El seguimiento de la palabra que desciende, que resuena en el fondo de la existencia marca el camino. Solo en profundo silencio la escuchare y la seguiré. Viviré así a través de los signos, del fluir de la evolución en esta existencia.
Corbí habla del “conocimiento silencioso” que aparece cuando me enfrento a la realidad en profundo silencio, mas allá de mis necesidades y deseos. Significa haber llegado al quinto rango de Tozan, “haber llegado a casa, a la con-sistencia”. Hacer silenciamiento para ser el recorrido de la vida, ser los signos del camino, rendirme al flujo evolutivo tal y como se expresa, en cada circunstancia concreta, en cada momento, en cada instante. Andaré, andaré, pasaré y atravesaré, …pero todavía no es el final del camino…

Tagged under: Ramiro Calle

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