CHEMA PASCUAL

CHEMA PASCUALINSTRUMENTOS PARA EL ALMA
Su vida ha girado alrededor de la música y los viajes. Crítico musical, creador de programas radiofónicos y estudioso de los sonidos místicos. En 1995 funda Ritual Sound, cuya filosofía es viajar a las diversas culturas del mundo y recoger los Instrumentos Sonoros que usan para conectar con Deidades, ancestros o formas de poder, y en último caso, para adentrarse en uno mismo.

www

Los cuencos cantores: mitos y leyendas

233 ILUS CHEMAw

En tierras de Oriente la historia no se escribe, sino que se cuenta. Y no lo hace con la precisión que se utiliza en Occidente para narrar sucesos históricos. La leyenda que afirma que los cuencos tibetanos han de tener una aleación de siete metales, sigue siendo usada por la mayoría de los vendedores de cuencos en los países de origen, y por tanto repetida con igual vehemencia en las tiendas y mercados de Occidente, a pesar de que sea falsa en la mayoría de los casos.
Los cuencos antiguos que hoy pueblan los hogares de occidente no son la mayoría de ellos ni tibetanos, ni constan de los metales que se asignan a cada uno de los astros de nuestro sistema solar. Sabemos que tienen el cobre y el estaño como la base del bronce acústico que se precisa en su aleación, generalmente B25 –cuatro partes de cobre y una de estaño-. Sabemos también que muchos de estos cuencos iban a decorar las vitrinas de casas pudientes y monasterios budistas, lo que implicaba que podían añadirse elementos como plata y oro para dar más lustre a la pieza y por ende, añadir más brillo al sonido resultante. Y sabemos también que algunos de estos cuencos antiguos formarían parte de la colección de algunos maestros de sonido que habitaban en monasterios y viejas aldeas del Himalaya. Para estos cuencos sí que se precisaba añadir a la composición B25 pequeñas partes de níquel, plata y posiblemente oro, pero desdeñaban en la alquimia de la mezcla, metales como el hierro ,que no aportaba nada al sonido, o el mercurio, que podría resultar tóxico ya que como sabemos, los cuencos se usaban también para comer. Por no hablar del plomo, que amortajaba directamente el sonido.
Hemos de tomar las leyendas como formas mitológicas de contar una historia que nunca ha sido escrita, que no busca tanto la verdad como la exaltación de una circunstancia o hecho.
ESCASEZ DE CUENCOS ANTIGUOS
Lamentablemente los cuencos antiguos están en fase de extinción. Los cuencos Ulti por ejemplo, uno de los más solicitados por su sonido grave y cavernoso, ha desaparecido prácticamente del mercado.
El cuenco Linga, llamado así por tener una protuberancia en su centro, destacaba por el sonido límpido y sutil que surgía al friccionar la baqueta por el borde del cuenco. Las piezas que he encontrado en los últimos años, tienen unos precios desorbitados y su calidad no está en absoluto acorde con lo que se paga por ellos.
Otros cuencos antiguos, como los Jambati del Himalaya, son muy escasos. Tienen la particularidad de ser grandes y no muy pesados, lo que les hacía ser muy útiles para su uso terapéutico.
LEYENDAS PARA TODOS LOS GUSTOS
Llevo años diciendo a mis clientes que los cuencos antiguos que traigo no creo que tengan siete metales. Igual que advierto que la mayoría de ellos, tanto los nuevos como los antiguos, proceden de India, y no de Tíbet ni de Nepal. También les digo que un cuenco lo único que precisa es un buen maestro artesano y una aleación acertada en proporciones.
Pienso que el mejor cuenco que existe ahora en el mercado es el cuenco Maitreya. ¿Por qué? Porque está hecho con el único fin de que suene bien. Grandes artesanos del metal y del sonido han conseguido un cuenco bello y proporcionado en sus formas; un sonido riquísimo en armónicos que flota en el espacio durante un largo periodo de tiempo. Se templan en Nepal y no es barato, pero al menos se oye la diferencia. No es de extrañar que un maestro del sonido como Peter Hess, haya estado detrás de este proyecto.
Existen ahora cuencos que están muy solicitados por su aditivo mágico, mítico o esotérico. El más conocido es el llamado FULL MOON. Se trata de un cuenco nuevo, elaborado en el valle de Katmandú, Nepal, que según explica su constructor, se hace en noche de luna llena, absorbiendo así su energía en la estructura molecular del cuenco y dotarlo de un poder femenino y sanador.
Por un lado, es imposible saber si es cierto o no este argumento. Por otro, estuve probando bastantes para poder incorporarlos a nuestro catálogo, pero después de muchas vueltas, compré tan sólo dos a un precio, cómo no, elevado. Mi conclusión: hay leyenda, su precio es caro y su calidad muy normal.
Creo que la técnica que se ha de emplear a la hora de escoger un cuenco es tener donde escoger, observar las diferencias entre unos modelos y otros, que sea fácil de tocar y sobre todo, que su sonido nos encandile. Es decir, usemos la intuición. De esta forma nos aportará calma y abrirá un espacio de vacío en la mente donde la espiritualidad logre expandirse. El resto, lo pones tú.

Chema Pascual 

Las Melodías del Viento

232 ILUS CHEMA wLa primera vez que sentí el tintineo del viento fue paseando por las tierras de un monasterio budista en Nepal. Salía de la primera puja de la mañana y estaba amaneciendo. En ese estado de frescura mental, comencé a oír pequeños agudos que parecían fundirse con los sonidos de pájaros y ramas mecidas por el viento. Me fijé y vi pequeñas campanitas en los aleros de los tejados de las que se movían finas hojas de metal colgadas de su badajo. En el silencio de las montañas, aquel sonido parecía llegar de los cielos.

Utilizar el viento como fuerza propulsora de un instrumento musical es algo que el hombre descubrió hace mucho. Se han encontrado yacimientos de 3.000 años a.c. con huesos y conchas sujetas por hilos. Pendían escalonadamente para que el azar del viento provocara el choque de las piezas y producir así un sonido que dependía del viento.

CAMPANAS DE VIENTO
Todos conocemos los móviles de campanas en forma de tubo y atadas entre sí circularmente. Se las conoce como campanas de viento o campanas tubulares E n el año 2000 a.c. ya se habían desarrollado campanas de bronce a orillas del Mediterráneo, forjadas por herreros egipcios. Pero fue en las antiguas civilizaciones de Asia donde se empezaron a refinar los sonidos y escalas. En China, se elaboraban campanas tubulares (fengling) desde 1.100 años a.c. con fines espirituales: las colocaban en puertas y ventanas para atraer a los espíritus bondadosos y ahuyentar a los malvados.
En el Japón antiguo, se extendió el uso de las campanas de viento (fürin) para equilibrar con su sonido las diferentes energías de los habitáculos de las casas. Una técnica que siguió desarrollándose, empleando diferentes elementos, hasta convertirse en la terapia del hogar que hoy conocemos como Feng-Shui.
Los balineses crearon sus propias campanas tubulares utilizando el bambú. Colocaban sus móviles en los campos de arroz para ahuyentar con su sonido a pájaros y animales del preciado grano. Pero pronto, estos agradables móviles pasaron a decorar sonoramente sus casas y templos.
En Occidente, la campana tubular se construye también para uso terapéutico. Suelen ser sets de campanas para chacras (7 piezas) o de escala solfeggio (6 piezas), o la quinta perfecta (dos piezas). Se acercan las campanas al paciente mientras se golpean con una baqueta y dejar así que la vibración ordene y el sonido calme.

LA REVOLUCIÓN DEL CARRILLÓN ZAPPHYR & KOSHI
Estoy tumbado sobre mi yogamad y el cuerpo parece estar fundido con el suelo. He hecho un viaje sonoro a las profundidades de mi ser arrastrado por las ondas de un enorme gong planetario. Solo hay silencio a mi alrededor. De pronto, comienzo a escuchar un sonido que parece llegar de otro lugar, pero un lugar que reconozco enseguida como dentro de mi casa. Es imposible dejar de sentir ese tintineo tembloroso, esa melodía acristalada que me muestra el camino certero hacia mi ser consciente. De nuevo en la realidad del momento, abro los ojos y pregunto ¿de dónde llegó ese sonido?, ¿qué lo produjo? ¿Acaso era una cajita musical como las que recordaba de pequeño cuando giraba la pequeña manivela que hacía sonar una melodía como de cuento? No, me dijo el maestro de gong, es un Shanti bell, o carrillón zaphir, como prefieras llamarlo. ¿Te gustó?
¡Me-en-can-tó!
Este pequeño móvil sonoro nació en Francia, en las faldas de la cordillera pirenaica, en 1992, construido artesanalmente por una pareja que se hacía llamar Atelir Zaphir Sari. El móvil se basa en una idea revolucionaria: en vez de que cuelguen barras de aluminio de una madera, se construye una caja cilíndrica que alberga ocho varitas de acero, afinadas cada una de ellas en una nota perteneciente a una escala pentatónica concreta. Al mover el instrumento, una pequeña pieza de cristal golpeará aleatoriamente las varitas, sonando distintas variaciones de la misma escala. El sonido es puramente cristalino y, en su conjunto, produce una sensación indescriptible de paz, - de ahí su nombre primigenio: shanti Bell -.
Hay cinco escalas pentatónicas diferentes y, si bien todas ellas tienen un sonido mágico, se diferencian sutilmente en su intencionalidad: Sufí es más espiritual, Blue moon más imaginativa, etc.
En 2010, se produce una división en la matriz de la empresa Shanti bell y ambos socios dividen sus creaciones. Se añaden así los innovadores Koshi, cuya variación fundamental es cerrar la caja cilíndrica con una chapa de bambú y crear las escalas pentatónicas basándose en los cuatro elementos: tierra, agua, fuego, aire.
Su uso es hoy en día muy variado, desde el simple móvil sonoro que, al golpearle un puerta o el aire de una ventana, crea aleatoriamente su melodía particular, hasta su uso en terapias tan variadas como el baño de gong, viajes de sonido, meditaciones o regresiones.
Chema Pascual 

Música improvisada

230 ILUS RITUALw

 

La semana pasada estuve con unos amigos tocando. Nos gustan los instrumentos, nos gusta la música y, sobre todo, nos encanta juntarnos para que salgan melodías y ritmos que nunca hemos ensayado. Empezó Sandra con su didgeridoo haciendo una base grave y poderosa. Paco se sumó con el monocorde creando armónicos siderales. Rápidamente entré con el Handpan para añadir melodías oníricas en ese bello espacio que se había creado. Después de 15 minutos de flotación, nos miramos y a todos se nos escapó una gran carcajada. La magia de la improvisación había vuelto a nacer.

EL ARTE DE CREAR DE LA NADA

Hacer música de forma improvisada con otras personas es algo muy creativo y puede representar una vía para expresar sin palabras, diferentes emociones y estados anímicos. Se ha usado en todas las culturas y en diferentes estilos de la música popular. En nuestro país, las conocimos cuando los ritmos de Blues, Jazz y Rock llegaron del otro lado del Atlántico a partir de los años setenta y se conocieron como Jam Sesions (sesiones improvisadas). Mudy Waters, Rolling Stones, The Beatles, entre muchos, popularizaron instrumentos, como la guitarra eléctrica, bajo y batería, con los que jóvenes de todo el mundo se juntabaN para emular ritmos no demasiado complicados, pero llenos de vida y frescura. Así nacieron tantos grupos en nuestro país, grupos que luego el pop popularizó y extendió hasta los niveles que hoy conocemos. Cuando empezaron a llegar emigrantes a España en los años ochenta con otras propuestas musicales, sobre todo africanas, hubo una eclosión de jóvenes que se juntaban para tocar los tambores africanos (djembé). Era más sencillo que aprender guitarras o baterías, pues con dos manos, un tambor y algunos conocimientos rítmicos mandingas o afrocubanos, muchos jóvenes se habituaron a compartir música de forma espontánea. En la actualidad, se han sumado a los tambores otros instrumentos igualmente sencillos de tocar y que enriquecen el espectro sonoro, con los que cualquiera sin grandes conocimientos musicales puede atreverse a tocar y expresarse con la música.

EL HILO DE ARIADNA

Juntarse para tocar música de forma improvisada requiere, más que técnica, tener una actitud abierta y poco crítica con lo que está sonando. Alguien comienza con un ritmo o un sonido y poco a poco se van sumando otros instrumentos que van adornando y coloreando la idea inicial. En ese crecimiento espontáneo, llega un momento en que se nota la unidad y el equilibrio de sonidos y ritmos. Aparece entonces el acto creativo en todo su esplendor, pues no hay plan, no hay canción, sólo ondas sonoras que van encajando unas con otras hasta crear una armonía única en el momento y en el espacio, para después diluirse en el silencio. Es bonito vivir esa sensación. En la música en general, pero en la improvisación en particular, es fundamental mantener una actitud de escucha continua. Oír al otro, ver donde está el hueco para intercalar otros sonidos, interiorizar el ritmo para apoyarse y crecer con él, dejarse atrapar por la emoción, triste o alegre, para sumar notas y ritmos con el mismo feeling o sensación. Dejar aire, reposo, silencios que dialogan con el sonido en el espacio-tiempo. Y fluir, dejarse llevar por lo que ocurre o suena alrededor e improvisar desde la inocencia y el compromiso. Después de llegar a su máximo apogeo, el tema comienza a caer, a disolverse poco a poco hasta llegar al silencio merecido, a la calma después de la tormenta.

ESTILOS DE IMPROVISACIÓN

Hay músicas en todo el mundo donde la improvisación forma parte fundamental de las composiciones. La música clásica india, por ejemplo, se basa en los RAGAS, o modos de expresar diferentes estados de ánimo del músico. En ellos, hay tiempos ya previstos para la improvisación, donde se plasmará la habilidad del intérprete y hará que la misma composición suene siempre única, fresca, libre. El Jazz es quizás el estilo que más ha defendido y abanderado la improvisación. Los combos de jazz suelen ser pequeños y el trío es su formación principal: baterista, bajo (sección rítmica) e instrumento solista (saxo, trompeta, piano o, generalmente, voz). Sobre una firme base rítmica, el solista desarrolla su discurso musical que nace y muere de nuevo en el ritmo.

OTROS INSTRUMENTOS PARA OTRA EPOCA

Han llegado ahora otros instrumentos que requieren menos aprendizaje o técnica para que cualquiera pueda tocarlos. Algunos, como el handpan o la flauta nativa americana, tienen una escala pentatónica, lo que permite tocar sin tener grandes conocimientos musicales. Tan solo hay que crear secuencias que vayan encajando en el ritmo. También hay otros instrumentos muy interesantes para improvisar, como los que se basan en el sonido fundamental de una sola nota: el didgeridoo y su grave, el gong y su espectro de armónicos, el cuenco tibetano y su efecto hipnótico… Instrumentos fáciles de tocar y con los cuales podemos improvisar la música que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Chema Pascual 

COLABORADORES Revista Verdemente

Сачак (Ламперия) http://www.emsien3.com/sachak от ЕМСИЕН-3
Сачак (Ламперия) http://www.emsien3.com/sachak от ЕМСИЕН-3
Дървени талпи http://www.emsien3.com/талпи от ЕМСИЕН-3

Acceso o Registro

Acceso a Verdemente

¿Recordar contraseña? / ¿Recordar usuario?