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DANIEL GABARRÓ

DANIEL GABARRO FOTOREFLEXIONES PARA EL DESPERTAR
Imparte formaciones para empresas, administraciones y organizaciones que quieren adaptarse al nuevo paradigma: los viejos tiempos no volverán y es imprescindible abrirse a la nueva realidad que ahora se está imponiendo. También cursos para personas interesadas en su crecimiento personal y despertar espiritual, en la línea de Antonio Blay y Anthony de Mello. Profesionalmente es empresario, escritor, conferenciante, formador, diplomado en dirección y organización de empresas, maestro, psicopedagogo, licenciado en humanidades, diplomado en dirección y organización de empresas, experto en PNL y exprofesor de la Universitat Ramon Llull y de la Universitat de Lleida.

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¿Cortas la abundancia en tu vida?

235 ILUS DANIEL webIdeas para empezar a fluir con el dinero
Muchas personas creen que el dinero no es importante. Pero sin dinero, ¿cómo pagaríamos la luz de nuestra casa?, ¿cómo pagaríamos la comida que nos alimenta?, ¿cómo cubriríamos, en definitiva, nuestras necesidades básicas?
¿SE PUEDE TENER DINERO Y SER BUENA PERSONA?
El dinero es un tema que está en todas partes.
Sin embargo, muchos de nosotros no tenemos una buena relación con él. Pensamos que es sucio, pecaminoso… Creemos, erróneamente, que ser rico es malo y ser pobre es lo correcto. Se trata de algo muy habitual en los ambientes de trabajo interior y espirituales.
Cuando miro hacia atrás, recuerdo a mi padre diciéndome: “nadie se hace rico trabajando”. Esta frase muestra claramente lo que comentaba: las personas ricas son malas, porque han conseguido el dinero de una forma mala. Por lo tanto, si uno quiere ser buena persona, no debe poseer mucho dinero.
Pero eso no es así.
TENER O NO TENER: ESA ES LA CUESTIÓN
Vamos a la clave del asunto: ¿por qué pensamos que tenemos la obligación, o el deber, de ser pobres?
Seguramente, porque hemos entendido mal lo que nos han explicado durante años y que se plasma perfectamente en la siguiente creencia: benditos los pobres, porque de ellos será el Reino de los Cielos.
Asociar la riqueza que se menciona en los textos místicos con la riqueza monetaria es erróneo. Personalmente, creo que cuando el evangelio habla de pobreza, habla de vivir sin ataduras. El auténtico pobre del evangelio es aquel que no tiene ego y, como consecuencia, es absolutamente libre.
La persona que cree tener mucho, está atada a sus posesiones. Por el contrario, la persona que se reconoce como pobre sabe que no tiene nada, pero que puede acceder a todo. Sabe que puede disfrutar del Universo y que, por tanto, es infinitamente rico.
LA VERDADERA FUNCIÓN DEL DINERO
Antonio Blay afirmaba, en esta línea, que existe una mentalidad material o materialista, y una mentalidad espiritual.
¿Cuál es la mentalidad materialista?
Aquella mentalidad que pone todo el centro de atención en lo físico, en el dinero. Por lo tanto, toda la Vida se reduce a ese espacio.
¿Y cuál es la mentalidad espiritual?
La que percibe que hay algo más allá de lo que vemos, de lo que tocamos… y centra su vida en ella, pues es inmutable y eterno. De hecho, lo realmente existente es la energía, la inteligencia y el amor en continua expresión. En realidad, lo físico solo es una expresión de esa realidad infinita y divina.
Más allá de la mentalidad, el dinero también es algo simbólico y útil: nos ayuda a comprar cosas, a dar forma a ideas, a generar proyectos… es como la sangre que permite que el fluir social continúe.
La función del dinero no es, por lo tanto, ser guardado sino apoyarnos en él para construir. El dinero es un instrumento, ¡aprovechémoslo!
No caigamos en los errores de retenerlo, temerlo o limitarlo, ya que la abundancia es un ciclo que no debe ser interrumpido.
¿Qué debemos aportar, entonces, para fluir con este ciclo? Nuestros valores.
APORTAR NUESTROS VALORES
Tenemos que centrarnos en aquello valioso que reside en nuestro interior y aportarlo al mundo. Precisamente cuando hacemos eso, se nos abre la puerta de la abundancia. En cambio, al limitar nuestros valores, cerramos la puerta a la abundancia.
Recordad que un valor debe ser considerado valioso tanto para quien lo da, como para quien lo recibe. Si eso no sucede, no es un valor, sino una creencia.
Cuando uno se enfoca en expresar sus valores al máximo sabiendo que estos surgen de una fuente superior al yo personal, se une al origen, a la fuente, a ese lugar de donde surge la abundancia y esta se genera de forma natural.
RETOS PARA FLUIR CON LA ABUNDANCIA
Este mes, te invito a hacer dos prácticas muy sencillas para fluir con este ciclo de abundancia.
Por un lado, cuando pagues algo, hazlo con gozo y agradecimiento. Piensa a quién o a qué estás apoyando con tu dinero: un proyecto, un producto, un negocio, un emprendedor… En este caso, también puedes ir un paso más allá y visualizar si lo que compras es lo suficientemente ético para ti o si existen alternativas más válidas.
Por otro, si alguien te invita, dí que sí. No te niegues a que te inviten a un café, a que te inviten a comer… De este modo, no cortas el ciclo de la abundancia, sino que te sumas a él: igual que estamos centrados en dar, también debemos estar abiertos a recibir.
Para terminar, en www.danielgabarro.com/verdemente encontrarás el libro 5 valores para crear riqueza. Un libro breve para saber cómo generar riqueza en nuestras vidas.
¿Te unes a este ciclo?

¿cómo limpiar la mente de pensamientos basura?

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Herramientas concretas para cada nivel de conciencia
Pensar es un acto sencillo. Lo corrobora el hecho de que cada día tenemos alrededor de unos 60.000 pensamientos. Lo hacemos a todas horas, en todo momento.
Sin embargo, la gran mayoría de lo que pensamos, por no decir el 90%, no nos es útil. ¿Cómo podemos cambiar esta inercia?
SABER QUÉ ES UN PENSAMIENTO
Antes de empezar, quizás deberíamos preguntarnos: ¿qué es un pensamiento?
Para mí es una información ordenada sobre algo. Es decir, es una información subjetiva y ordenada sobre un aspecto de la realidad. Es la manera como yo ordeno mi espacio psíquico.
Ese orden no es algo físico. Tampoco es emocional. Es la interpretación que yo hago de lo físico, de lo emocional, de toda la realidad… Todo ello me proporciona un mapa ordenado de la realidad, una estructura a mi psique.
En esta información, no importa que aquello que pensemos subjetivamente sea cierto o falso. Por ejemplo, yo puedo tener un pensamiento que afirme que las hadas y los unicornios existen y cabalgan juntos por el parque del Retiro de Madrid los lunes pares por la mañana. No importa que sea cierto o no: ordena mi mundo de una forma determinada.
A la vez, que algo sea falso, no me salva de sus consecuencias. Cuando yo pienso el mundo desde un punto de vista determinado, eso implica una serie de consecuencias que debo asumir: ¡los lunes por la mañana buscaré unicornios en el retiro!
DISTINGUIR UN PENSAMIENTO BASURA
Este tipo de pensamientos, no cesan así como así.
Del mismo modo que el corazón no puede dejar de latir, la mente no puede detenerse. Si la mente está hecha para manejar pensamientos, es lógico que no pueda hacer otra tarea distinta. Naturalmente que podemos situarnos detrás de la mente en estado meditativo, pero eso no quita que la mente concreta siga estando activa y su única forma de trabajar sea a través de pensamientos.
Por eso, es tan importante saber distinguir los pensamientos basura, de los que no lo son. Un pensamiento es basura cuando se cumplen, como mínimo, dos características: por un lado, es falso; por otro, es pegajoso o lapa, es decir, no nos lo podemos quitar de encima.
Entonces, ¿está todo perdido?
CONVERTIR LOS PENSAMIENTOS EN ABONO
No. Existen diversas técnicas para convertir los pensamientos en abono según nuestro nivel de conciencia. Según estemos en un nivel u otro, necesitaremos unas técnicas concretas u otras.
El primer nivel es el de la mecanicidad total. En este nivel, la persona todavía no tiene consciencia, se deja llevar por la inercia. No hay un verdadero “yo” que viva esa vida. Desafortunadamente, en este nivel de conciencia no hay nada que hacer. Básicamente, porque en este nivel sufrimos inevitablemente y culpamos a los demás de nuestro sufrimiento. Como no asumimos nuestro rol, todavía no podemos aprender. Como culpamos a los demás, todavía no buscamos ningún “Yo” que esté más allá de la mecanicidad.
El segundo nivel es el de la mecanicidad parcial. Aquí empezamos a desempeñar un cierto trabajo interior que nos permite dar unos pequeños pasos hacia el autoconocimiento.
En este nivel, cuando tenemos un pensamiento basura, una técnica útil es preguntarse: ¿hasta qué punto este pensamiento es cierto? Desmontar la lógica del pensamiento puede ser muy sanador, pues veremos que normalmente son pensamientos exagerados y poco lógicos.
El tercer nivel es el del Yo experiencia. En este nivel, descubrimos que somos capacidad de comprender, de amar y de hacer que se expresa de forma consciente.
Cuando nos encontramos aquí, podemos utilizar el método PRIAA (lo aprendí de Pau Hernández): parar, respirar, aceptar lo que estoy sintiendo y viviendo, y actuar conscientemente desde los valores propios. Remarco la idea de actuar: cuando tomamos una decisión y actuamos, nuestra mente se calma rápidamente.
Por otro lado, también podemos movilizar los valores de forma consciente. Por ejemplo, si yo pienso que la gente no es lo suficiente limpia o humilde, en lugar de acusar a los demás de no serlo, yo expreso el valor del orden y la humildad. Dejo de depender de los demás y me doy cuenta que cuando expreso mis valores conscientemente, soy.
El último nivel es el de las personas que están en Esencia. En este nivel, la persona se expresa dando permiso a la Vida misma, a la Divinidad, a la Esencia para que se exprese a través de él/ella.
En este caso, una técnica útil es desidentificarse. Es decir, mirarme sabiendo que el “yo” no tiene importancia, percibiendo que lo físico (e incluso lo psicológico) son meros vehículos. A medida que nos vamos desidentificando, nos damos cuenta de ser el amor, la energía misma y no el cuerpo o la psicología concreta a través de la que expresa. Cada vez podemos dar más importancia a esto profundo, en lugar de al vehículo.
VIVIR DESDE LA ESENCIA
Todo aquello que vivimos desde el fondo y hasta el fondo, queda absorbido por la Esencia. Cuántas más cosas limpiemos desde la Esencia, más fácil nos será vivir en calma.
Pero todo sucederá cuando sea correspondiente, ni un instante antes, ni un instante después.
Haz el trabajo que ahora te corresponda y deja el resultado en manos de la vida, mientras disfrutas de la vida. Si quieres saber más de mi trabajo, no dudes en visitar mi web: danielgabarro.com

La felicidad, ¿una moda impuesta?

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Vivimos en una sociedad donde está mal visto no estar alegre y sonriendo todo el tiempo. Se cree, erróneamente, que si no sonreímos no somos felices… ¡y además se nos culpa de ello! ¡Menudo error!

LA FELICIDAD COMO OBJETO

Esta idea de equiparar la alegría a la felicidad juega en contra del verdadero autoconocimiento. Por lo tanto, juega en contra de nosotros y nosotras mismas.

El hecho de buscar la felicidad como un objeto externo: alegría, sentimientos positivos, risa, sonrisa... es lo que nos aleja de ella. Muchas personas utilizan la búsqueda de esos frutos como excusa para no investigar el momento presente y, por ello, viven en una carrera hacia un futuro ideal que no tiene final. Curioso, ¿verdad? Aquellos que dicen buscar son, precisamente, los que menos acaban encontrando. Pero la felicidad no se encuentra en ningún sitio externo.

La risa, las emociones, los sentimientos o la sonrisa son, en el fondo, formas de mostrarme, es decir, algo externo a mi esencia. Y nada externo puede darme la felicidad. La felicidad la soy. Pero la búsqueda en lo externo me aleja de lo que soy. En realidad, la felicidad tampoco depende de las circunstancias externas que vivamos, sino de la respuesta interna que demos a aquello que estamos viviendo.

Cierto que algunas circunstancias son más difíciles que otras, pero el verdadero abismo no está en lo que nos ocurre, sino en cómo respondemos ante ello. Por ejemplo, aunque cuando estamos enfermos/as es más difícil ser feliz, es posible serlo. Si esto no fuera así, si fuese imprescindible tener buena salud para ser felices, ninguna persona enferma podría ser feliz. ¡Y las hay! En todo caso, creo que el problema de la felicidad está en confundir sus diferentes niveles y llamar felicidad a lo que son otras cosas. No confundamos felicidad con salud, no confundamos felicidad con chistes, no confundamos felicidad con placer...

FELICIDAD: LAS CONFUSIONES HABITUALES

Dicho esto, debemos descubrir cuáles son los errores o confusiones habituales. Así no llamaremos “felicidad” a lo que no lo es. Así sabremos dónde estamos y cómo dirigirnos hacia adelante, dejando de lado los errores y presiones sociales. Las personas tenemos diferentes niveles. A cada nivel le corresponde un cierto grado de armonía que puede confundirse con la felicidad: ¡estemos al caso! Existe un primer nivel, que es físico y que se relaciona con el cuerpo. Cuando no tenemos ninguna dolencia decimos que tenemos un cierto bienestar físico. Naturalmente, el bienestar físico es importante y resulta más fácil subir por los siguientes niveles que nos conectan con la felicidad si tenemos un cuerpo que no duela. Pero el dolor o la enfermedad no es un obstáculo insalvable para conquistar el Ser, la Felicidad en un nivel superior. Pero remarco: la ausencia de enfermedad o dolor no es felicidad, sino bienestar físico.

En un segundo lugar, encontramos un nivel mental o sentimental. Quiero remarcar algo que muy a menudo se olvida: los sentimientos se viven en el espacio psíquico, mental y no en el físico. En este sentido, los sentimientos son “mentales”. Es más, los sentimientos son fruto de lo que pensamos: si pienso que estoy en peligro sentiré miedo, si pienso que me van a premiar, me pondré contento. Los sentimientos no solo se producen en el ámbito mental o psíquico, sino que también son fruto de nuestros juicios mentales. Por ello son sentimentales. Cuando lo sentimental está equilibrado y dominamos lo bastante nuestra mente como para poder mantenernos mentalmente en calma, todavía no hay felicidad como tal, sino un ‘bienestar psíquico’. Cuando estamos equilibrados en este nivel vivimos una alegría natural y, a la vez, una sensación de energía y fuerza. Pero eso no es, todavía, lo que yo defino como felicidad, sino “bienestar psíquico”.

En tercer y último lugar, llegamos al nivel espiritual. ¿A qué me refiero con “espiritual”? Pues a descubrir quién Soy en Esencia. Porque cuando yo descubro mi Esencia, la felicidad es el resultado natural e inevitable. No se trata de bienestar físico, ni de bienestar psíquico, sino de Ser aquí y ahora más allá de toda categoría, de toda clasificación, de toda adjetivación. En este nivel, empezamos a descubrir que lo importante es la Vida en mí, la Presencia o Aliento Vital que me habita y que Es. Y ese descubrirse como Ser es pura felicidad. Ahí sí está la verdadera felicidad y no en los niveles previos. No nos confundamos: no vayamos hacia la felicidad, puesto que ya la somos. La felicidad es nuestro origen y es nuestro destino. Más allá de cualquier forma y adjetivación. Pero para vivirla hay que dejar de confundirnos con lo que no somos: ni cuerpo, ni ideas, ni sentimientos...

LA FELICIDAD COMO CONSECUENCIA

Cuando Yo sea, la felicidad aparecerá como consecuencia... ¡porque ya la soy aunque mi ignorancia me impida darme cuenta! Te animo a vivir tu silencio interior para descubrir la Esencia que eres. En www.danielgabarro.com/verdemente encontrarás una conocida meditación de Antonio Blay que te ayuda a irte acercando a esa profunda identidad y felicidad. No dudes en bajarte el audio, te será muy útil.

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