ÁNGELA TELLO

ANGELA TELLO

COACH NUTRICIONAL
Es coach nutricional y experta en alimentos tóxicos comercializados a través de la industria alimenticia. Su estudio sobre la nutrición natural es alabado en diversas publicaciones y revistas especializadas. Colabora en cursos conferencias, así como programas de radio y televisión.

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La Dieta Perfecta para perder Peso Fácil y Rápido

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Cuando se acerca la época estival, sacar las prendas frescas del armario se convierte en un ritual que llevamos a cabo año tras año. Las sorpresas aparecen cuando nos damos cuenta que la ropa de la temporada pasada ya no nos vale. En ese instante parece ser que nos entra el “gusanillo de la angustia” y empezamos a buscar opciones rápidas para conseguir perder la mayor cantidad de peso en el menor tiempo posible. Desafortunadamente, esta actitud nos convierte en el blanco perfecto para cometer una serie errores basados en la información que hallamos en internet o en redes sociales. No siempre lo primero que encontramos o nos cuentan es lo más aconsejable para poner en marcha una dieta saludable. Me atrevería a asegurar que con el título de este artículo habré conseguido llamar la atención de más de una persona ¿no es así? De esta forma es como se suelen promocionar programas de pérdida de peso que en la mayoría de los casos no son del todo recomendables.
Existen muchos tipos de dietas, y cada una es un mundo enrevesado de desinformación que, en la mayoría de los casos, pone en peligro la salud de las personas dado que se trata de dietas desequilibradas y sin sentido. Hoy hablaré de las dietas en las se prohíbe el consumo de carbohidratos. No puedo recordar la cantidad de veces que he oído decir: “estoy haciendo dieta y me dijeron que no debo consumir carbohidratos”. Cuando escucho estas afirmaciones me pregunto por qué comer carbohidratos está desaconsejado en tratamientos de pérdida de peso teniendo en cuenta que este macronutriente es tan importante para el organismo. Creo que la respuesta se halla en el desconocimiento de las personas que lo aconsejan. Lo cierto es que muy pocas personas conocen cómo funciona el organismo y los mecanismos de respuesta ante cambios bruscos en nuestros hábitos alimentarios. Parece ser que la gente no se toma muy en serio el tema de la alimentación y desde mi punto de vista comer equilibradamente es la base para tener una buena salud y para que se produzcan verdaderos cambios. Evidentemente existe una realidad que no es como algunos “expertos” o famosos de moda la cuentan. El cuerpo y su funcionamiento son algo serio y cuando nos planteamos perder peso no es tan fácil porque entran en juego una serie de factores individuales que debemos valorar para no fracasar a la hora de poner en marcha una dieta.
Puede ser que perder peso se convierta en una misión algo complicada para algunas personas teniendo en cuenta que la edad, los hábitos de vida y la genética son factores determinantes. Existen muchos casos de mujeres y hombres que se plantean adelgazar, empiezan una dieta y se dan cuenta que no consiguen sus objetivos a pesar de la poca cantidad de comida que ingieren. Según esto, es importante saber que a partir de los cuarenta y cinco años perder esos “kilitos” de más no es tan fácil como lo es para una persona de treinta debido que nuestro metabolismo se va ralentizando con la edad. En este sentido mi primer consejo es: si estas con sobrepeso u obesidad y tienes treinta años plantéate empezar a perder peso desde ya porque cuanto más mayor te hagas menor probabilidad de perder peso tendrás. Por otro lado, también debemos considerar que con sobrepeso u obesidad se disparan las probabilidades de desarrollar otras enfermedades como diabetes, hipertensión, hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, etc.
Dicho esto, la gran pregunta es: ¿debo dejar de consumir carbohidratos? La respuesta es un no rotundo. El cuerpo los necesita porque existen células que únicamente se alimentan de ese macronutriente. Es el caso de algunos tipos de células como los glóbulos rojos que sólo son capaces de utilizar dicho combustible. Así mismo las células de la córnea, el cristalino y la retina son células exclusivamente glucolíticas. Por otro lado, hay que saber que el cerebro también es dependiente del suministro continuo de glucosa y que aunque es capaz de consumir otro tipo de fuentes energéticas como son los cuerpos cetónicos, esto, sólo es aceptable en determinadas situaciones como el ayuno prolongado. Si por el contrario la producción de cuerpos cetónicos resulta excesiva, como puede ocurrir con las dietas sin carbohidratos o hipocalóricas, se producirán varias descompensaciones como por ejemplo la acidosis metabólica. Debe quedar claro que una dieta que no contenga hidratos de carbono estimula la formación de cuerpos cetónicos e incrementa la pérdida de masa muscular.

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La carne procesada y el cáncer. ¿Que es lo que produce cáncer?

196 ANGELAHaciendo eco del informe que ha emitido la OMS donde se dice que el consumo de carne procesada y carnes rojas es cancerígeno vamos a despejar algunas dudas. Lo importante de estos hallazgos es contar el porqué de las cosas ya que lanzar una información sin explicar los motivos nos deja aún más perdidos de lo que estábamos. En dicho informe se plantea la alerta en dos grupos de alimentos:

  • Grupo I

Alimentos cancerígenos: la carne que se ha transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, embutidos u otros procesos para mejorar el sabor y la conservación (chorizo, lomo embuchado, jamón, salchichas, fiambres, etc)

  • Grupos 2

Alimentos probablemente cancerígenos: carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y carne de cabra.
La noticia dice que consumir estas carnes puede provocar el desarrollo de cáncer colorrectal, cáncer de estómago, cáncer de páncreas y cáncer de próstata. En este sentido falta aclarar que el mero hecho de comer carne no es cancerígeno, sin embargo lo que realmente resulta ser peligroso son los aditivos y conservantes que se les añaden a esos productos cárnicos para que no se pudran y además tengan un sabor, color y olor en particular. Por otro lado, las carnes rojas que se encuentran en el grupo 2 (probablemente cancerígenas), no son quienes producen cáncer, más bien hace falta aclarar que la forma de cocción es lo verdaderamente problemático.
Para elaborar las carnes curadas existen muchos métodos de conservación: el ahumado, la salazón, añadir sales de nitratos o nitritos, sazonado, etc. Esto se hace con el objeto de evitar la putrefacción por la presencia de bacterias. En el caso de los productos cárnicos que contienen sales de nitratos o nitritos (salchichas, chorizos, lomo embuchado, fiambres, carnes molidas sazonadas, etc.), una vez que estas sustancias entran en nuestro aparato digestivo se unen con otros compuestos procedentes de la misma carne ingerida (aminas) y se forman unas sustancias potencialmente cancerígenas llamadas nitrosaminas. En cuanto a las carnes ahumadas (beicon, tocineta, chuletones ahumados, costilla de cerdo ahumadas, chorizo ahumado, etc.) durante el proceso de ahumado, la combustión descontrolada de las maderas produce la formación de  hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) que se impregnan en las carnes y que son altamente cancerígenos.
¿Y qué sucede con las carnes rojas? En este aspecto con lo que se debe tener mucho cuidado en con la temperatura de cocción para freír, asar, horno y parrilla ya que el descontrol en las temperaturas es lo que produce la formación de hidrocarburos aromáticas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos policíclicos que son potencialmente cancerígenos. Estos compuestos se forman cuando las proteínas de la carne entran en contacto con el fuego. Por este motivo lo recomendable es preparar estos productos vuelta y vuelta sin esperar a que aparezca ningún tipo de costra oscura o marrón oscura.

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Errores que se cometen cuando se intenta peder peso

194 ANGELADespués del verano muchas personas nos planteamos empezar a hacer ejercicio,  cambiar rutinas y comenzar con nuevos hábitos alimentarios, pero a veces, la cuesta se hace dura y abandonamos antes de haber comenzado porque hacemos justo lo contrario que deberíamos.
Aunque es verdad que proponerse perder peso o cambiar nuestros hábitos alimentarios no es nada fácil, existen ciertas prácticas que sin darnos cuenta nos perjudican porque nos impiden obtener resultados satisfactorios. Una cosa está clara, si empiezas a hacer una dieta y no dejas de practicar ciertas costumbres, ¡no vas a perder peso! Probablemente pensemos que somos incapaces de cambiar nuestras rutinas y quizás tampoco estemos mucho por la labor, pero si nos analizamos un poco, quizá lleguemos a la conclusión de que efectivamente nuestros hábitos son la razón de nuestro sobrepeso. Ganar peso es muy fácil, perderlo es luchar contra un cuerpo que se encuentra viciado y enfermo. A partir de aquí mencionaré algunos hábitos que resultan ser poco beneficiosos a la hora de perder peso.
Beber alcohol. Para nadie es un secreto que este es uno de los hábitos más difíciles de dejar, lo peor de este pequeño vicio es que imposibilita de manera drástica que la gente pueda perder peso. Para la mayoría de personas el consumo de alcohol es una cuestión social, vino o cerveza con la comida o a la hora de la cena todos los días. En este sentido, uno de los peores daños que se ha hecho a muchas personas es hacernos creer que el vino es bueno para la salud porque contiene sustancia antioxidantes que previenen enfermedades cardiovasculares. Si queremos tomar sustancias antioxidantes para prevenir enfermedades de este tipo, comamos por ejemplo aguacate o arándanos. Existen infinidad de alimentos con propiedades mucho mejores que las que contiene el vino o la cerveza y además alimentan de verdad al cuerpo. Lo malo de beber alcohol, es que nuestro organismo lo transforma en grasa y desgraciadamente para quien está deseando perder peso, esto se convierte en su pesadilla porque no podrá ver buenos resultados a menos que se comprometa a tomar una copa de vino o una cerveza sólo una vez a la semana. Puedo garantizar que tan sólo con este gesto los resultados pueden ser espectaculares.  
Comer alimentos Light. Ya hemos hablado de este tema infinidad de veces; reitero que el efecto de los alimentos Light es el contrario a lo que nos han vendido. En el caso de los productos sin azúcar, para que no pierdan su sabor e incluso para hacerlos más dulces se les ha añadido edulcorantes, que son sustancias químicas ajenas al cuerpo. Nuestro organismo no reconoce estas sustancias pues no son naturales y no sabe qué hacer con ellas, así que por un lado las acumulará en las células adiposas que fabricará para dicho propósito (ya hablamos de este fenómeno en otro número de la revista) y además el efecto engañoso del edulcorante hará que las hormonas secretadas para metabolizar al “azúcar ingerido”, nos hagan sentir más hambre. Por otra parte, a los alimentos Light sin grasas, se les ha tenido que añadir algo para que sepan bien aún estando sin grasas. Si leemos las etiquetas nos encontraremos con infinidad de aditivos e ingredientes difíciles de pronunciar, imaginemos ahora lo que hará nuestro cuerpo con estas sustancias.

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