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RAMIRO CALLE

Ramiro Calle

YOGA Y ORIENTALISMO
Pionero en la enseñanza del yoga en España, disciplina que imparte desde hace más de 30 años en el centro de Yoga y Orientalismo “Shadak”. Fue el primero en promover investigaciones médicas sobre la terapia Yoga en España. Durante 40 años, ha explorado recuperado y aplicado, los métodos de sosiego y equilibrio, sintetizando los conocimientos de las psicologías de Oriente y Occidente.

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Se aprende a meditar, meditando

248 RAMIROMe lo han preguntado infinidad de veces: "¿Cómo se aprende a meditar?" Y respondo: "A meditar se aprende meditando". No hay ningún secreto en la meditación. Es un método milenario para atender, cuidar, sanear, dirigir y estabilizar la mente. Está al alcance de cualquier persona. Su alcance es enorme, siempre transformativo
Aunque la meditación es una como tal, hay infinidad de técnicas: de perceptividad, de visualización, técnicas de ensimismamiento, de recitación de mantras, de observación atenta y ecuánime y otras. ¿Por qué hay tantas técnicas? Porque cada persona tiene que tantear, tiene que hallar la técnica que se aviene con su naturaleza y temperamento y en esa técnica tiene que profundizar. Unos optaran por la meditación zen, otros por la vipassana, otros por la meditación contemplativa de S. Juan de la Cruz o de los sufíes, etcétera.
La actitud meditativa consiste en parar, recogerse, detenerse, interiorizarse, desconectar del mundo. El mundo no se va a parar por eso; los que tenemos que parar somos nosotros.

Cualquier tipo de meditación siempre estriba en controlar las ideaciones, el suspender los pensamientos mecánicos, el interiorizarnos, el conseguir una unificación del cuerpo y de la mente, el estar siempre en el aquí y el ahora, evitando tanto recuerdos como ensoñaciones.

En suma, toda técnica de meditación es una técnica de contención del pensamiento, cuyos frutos luego vamos a poder llevarlos a la vida cotidiana. Porque se trata de aprender, no sólo a pensar, sino de algo infinitamente más importante: a dejar de pensar. A través del silencio recobraremos la vibración de mayor pureza de un ser humano que es la quietud interior que nos limpia, restaña viejas heridas abiertas, nos recentra y unifica nuestra consciencia. Y para realizar todo esto, se requiere esfuerzo y constancia.

Hoy en día ha retomado mucha fuerza la meditación vipassana o de visión penetrativa, consistente en observar con atención pura y máxima ecuanimidad el surgir y desvanecerse de los propios procesos psicofísicos: cuerpo, sensaciones, percepciones, contenidos mentales y consciencia. De esa manera se obtiene una visión cabal de la realidad, más allá de las apariencias y que libera la mente de avaricia, odio y ofuscación.

Foto de Nacho Vidal Morán de un monje de Sarnath leyendo "Enseñanzas de Meditación Vipassana”, de Ramiro Calle (Editorial Kairós).

 

El anhelo de lo infinito

247 ILUS RAMIRO WEBNo hay muchas razas. Hay dos: la de aquellos que aspiran a mejorarse, embellecerse interiormente, darle un sentido de plenitud a la vida y desarrollar lucidez y compasión, y la de aquellos sordos a cualquier llamada de superación personal o mejoramiento humano.

Desde tiempos inmemoriales ha habido seres humanos con inquietudes y sensibilidades espirituales, "tocados" por el impulso de querer encontrar la paz interior y compartirla con los demás, hallar respuestas a los grandes interrogantes de la existencia y a los que no puede responder el pensamiento ordinario. Supone un intento de hacerse más conscientes y conseguir así que la consciencia evolucione y le dé un significado especial a la vida. Esas personas sienten la insatisfacción propia de no sentirse completas todavía y de querer perfeccionarse no solo para beneficio propio, sino para hacer así también una preciosa aportación a los demás. Buscan un modo mejor de sentir y ser y por eso se les conoce como “buscadores”, más allá de cualquier creencia o tanto si son teístas como ateas, adheridas a un culto o no. Un buscador es como una orquídea única. Cada buscador sigue su senda y lo que les conecta a todos ellos, a lo ancho del mundo, son sus anhelos por un ser humano mejor y por tanto un mundo mejor, sin dogmatismos. Hasta que no se completa y encuentra a sí mismo, el buscador siente insatisfacción, porque no se contenta con mejorar su calidad de vida externa, sino que también quiere progresar interiormente, conocerse y realizarse. Su propósito es hacerse consciente, porque la consciencia amplificada procura lucidez y amor. A esa insatisfacción existencial o difuso descontento del buscador espiritual le denomino "la soledad del ser". Uno se siente como un huérfano en busca del Sentido.

En mis distintas novelas espirituales e iniciáticas, he destacado personajes con ese descontento existencial y por ello incansables buscadores de un propósito más elevado que el común. Así, en mis relatos, están esos inquietos, e incluso a veces sanamente atormentados personajes, que no se contentan con las apariencias ni con lo banal y buscan la última realidad. Así manifiesto esa búsqueda sin reparos en Los ojos del Corazón, El Templo de Hielo, Las Siete Iniciaciones, o La Devadasi y, sobre todo, en El Faquir, mi relato mejor acogido y que lleva ya dieciséis ediciones. En el mismo, Suresh, Faquir, le dice a Hernán, su discípulo occidental en busca de una realidad que se oculta a la mente ordinaria:

"El verdadero hombre religioso no es aquel que sigue una senda ya marcada, tampoco es un simple catacaldos. ¿Me entiendes? Es aquel que trata de percibir la unidad en todo. En ese sentido, tienes razón al decir que soy un hombre religioso. Pero no tengo creencias, solo me guío por experiencias. En el silencio interior se manifiesta lo más puro, se escucha la vibración inaudible. Tienes que intentar retomar, una y otra vez, el hilo de la sensación de ser y acceder a lo que es anterior a esa sensación, para oír lo inaudible y atrapar lo inatrapable. Tú eres diferente del mundo. Eres el agua de los ríos, la lava del volcán, la sal de las lágrimas, el estertor del moribundo, el frío en la nieve y la tibieza en la caricia, todo eso eres”.

Y también:
"El llamado hombre civilizado ha mutilado la Tierra y ha abierto un abismo de sufrimiento innecesario. Se ha derramado tanta sangre que podrían llenarse con ella todos los ríos de la Tierra... Lo único que distingue a una persona es la bondad. Nada más. En este peligroso mundo que habéis construido, vivir se hace más difícil que caminar por el alambre más delgado".
Como dijo Buda: "Esperadlo todo de vosotros mismos" o "Sed luz para vosotros". Una persona puede mejorar, humanizarse, dejar de ser un homoanimal arrastrando en su mente codicia, odio, ofuscación y violencia. La "soledad del ser", el "impulso de lo Infinito", nos conduce a buscar más allá de las apariencias, para poder conectar con "aquello" que le confiere un propósito genuino a la vida y nos conecta con esa Mano Invisible que está dentro de nosotros y no solo fuera.

VER CORTONETRAJE "EL FAQUIR"

La Naturaleza del Sufrimiento

246 RAMIRODesde niño comencé a admirar profundamente a Buda y a encontrar en sus enseñanzas una fuente de indiscutible inspiración, admirado por su precisión, su capacidad de discernimiento, su poder interior y su firme determinación para poder eliminar la ignorancia básica de la mente, que genera tanta ofuscación y potencia y abona cualidades tan insanas como el odio y la avidez. Me identifico con el que fue uno de mis preceptores budistas, Piyadassi Thera, que declaraba a propósito de Buda, "cuanto más le conozco, más le amo; cuanto más le amo, más le conozco".

Buda indagó como nadie en el sufrimiento, dukkha, que lo entendía como malestar y desdicha en todas sus formas, si bien el sufrimiento universal lo centró en los siguientes factores: la vejez, la enfermedad, la muerte, el tener que separarse de seres queridos, el tener que soportar personas malévolas y el no conseguir lo anhelado. Pero hay otras muchas fuentes de sufrimiento, como todos los lacerantes enemigos que nacen de un ego exacerbado y que da por resultado el apego y el aborrecimiento, generando más y más ofuscación. Buda, el Despierto, nunca dijo que no haya placer o deleite, pero por eso hay sufrimiento y que el hecho mismo de no conseguir o perder lo que se quiere ya provoca dolor, además de las sensaciones ingratas que causa el cuerpo y la mente.

No se anduvo con verdades a medias, ni placebos, ni oscurantismos ni falsas promesas. No levantó ilusorias expectativas ni recurrió a engaños pseudointelectuales, ni a un amasijo de opiniones que más alienan que esclarecen. No invitó a seguir el sendero de la evasión o el escapismo, ni alentó la falsa justificación. Vio la Realidad tal cual era y así la expuso, pero lo hizo tan sin ambages ni paños calientes, que muchas personas, incluso entre las que se dicen budistas o se tienen como tal , no pueden soportan sus verdades desnudas, pero inmensamente transformativas. No hace concesiones, no se pierde en conjeturas metafísicas, no oculta lo que es, porque el hecho de que la realidad no se quiera ver, no quiere decir que no exista y, dependiendo del enfoque mental, esa realidad nos ayudará a evolucionar, madurar y generar lucidez o compasión o no sabremos sacarle ninguna enseñanza y añadiremos sufrimiento al sufrimiento.

Buda distinguió entre el sufrimiento inevitable, inherente a la vida, y el sufrimiento que por ofuscación (y así avaricia y odio) se provoca la persona a sí misma y lo causa a otras criaturas. Debido a esa ofuscación, el ser humano engendra una colosal e innecesaria masa de sufrimiento. Si la mente ofuscada, tendente al odio y la codicia, se transforma y se convierte en mente lúcida, generosa y compasiva, en lugar de desencadenar sufrimiento, procurará dicha y bienestar, será cooperante y se hará el bien a sí misma y el bien a los otros seres sintientes.

Para transformar la mente hay un gran número de milenarias y valiosas enseñanzas y métodos eficientes y fiables. Pero la transformación de la mente requiere un riguroso trabajo sobre uno mismo, una alquimia que transmute la psique de la persona y la libere de sus tendencias destructivas que tanto daño y tan brutal han hecho a los otros seres humanos, a los animales y al planeta. Si la mente no cambia, nada cambiará. ¿No lo hemos comprobado a lo largo de miles y miles de años? La sociedad es el resultado de la mente y si en ella anidan la ofuscación, la avidez y el odio, esas tendencias la envenenarán.

Para cambiar su mente, Buda hizo un esfuerzo tal de privaciones que su cuerpo se resintió en grado sumo. Pero luego comprendió que el esfuerzo que hay que llevar a cabo es mental y se desplegará mejor si la corporeidad está sana y equilibrada. El esfuerzo hay que aplicarlo a las tres disciplinas o triple entrenamiento: el ético o virtud, el mental o de meditación y el de desarrollo de la sabiduría o entendimiento correcto.

Buda siempre insistió en que uno debe convertirse en su propio refugio y encender su propia lámpara interior. Confió en la capacidad del ser humano para poder liberar la mente de corrupciones y de ahí que en este sentido les insistiera a sus discípulos: "Esperadlo todo de vosotros mismos".

NOTA
La profesora de yoga y gran estudiosa del budismo, Almudena Hauríe Mena, tiene magistralmente traducidas importantes obras de la más genuina enseñanza budista, entre otras El Noble Octuple Sendero, de Bhikku Bodhi; El Camino del Nirvana; Anguttara Nikaya; La Meditación, de Piyadassi Thera; Buda, de André Bareau. De Nyanaponika Thera distintas obras: La Ciudad de la Mente, El Corazón de la Meditación Budista, Las Raíces del Bien y del Mal y El Poder de la Atención. Almudena ha traducido también otras obras de gran interés y su labor en el campo de la traducción -como por supuesto en la docencia del yoga- es impagable y de un enorme valor. Es una de las pioneras en nuestro país en el ámbito del yoga y cofundadora del centro de yoga Shadak, habiendo impartido clases a decenas de miles de personas.

 

COLABORADORES Revista Verdemente